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21 mayo 2010

La rebelión estudiantil de Puerto Rico





Por Ángel Guerra Cabrera


La huelga general en la Universidad de Puerto Rico culmina su séptima semana y es ya el enfrentamiento más prolongado y agudo de un sector de la sociedad puertorriqueña con la impopular administración del gobernador Luis Fortuño. Este ha ofendido y menospreciado a una casa de estudios cuyos 11 planteles se esparcen por toda la geografía isleña, con fuertes lazos en la sociedad y la familia, enraizada en el imaginario colectivo como depositaria del acervo de la nación: la preservación y enriquecimiento de la cultura nacional y del ideal independentista; el debate democrático de ideas y el ejercicio del pensamiento crítico, el impulso a la investigación científica, y la defensa de la educación pública y gratuita, médula de la actual lucha estudiantil.

La huelga universitaria se inserta en la resistencia del pueblo puertorriqueño contra las draconianas medidas neoliberales de Fortuño, pero se destaca por la vibrante solidaridad nacional e internacional que ha concitado, en primer lugar porque defiende una causa noble y justa pero también por su creatividad política, madurez, discurso renovador y novedosos métodos de comunicación dentro del movimiento estudiantil y de este con la sociedad, entre los cuales Radio Huelga, que con mínimos recursos y mucho ingenio se ha implantado como vocera oficial de los huelguistas.

Las medidas de Fortuño han implicado privar al presupuesto de una parte importante de los fondos destinados a la educación, la salud, la cultura y la asistencia social en lo que constituye una abdicación de la función del Estado como garante de estos servicios. Como consecuencia el gobernador ha echado a la calle a más de 15 000 empleados públicos y congelado los salarios del sector. Pero su proyecto estrella son las llamadas alianzas público-privadas, que no son más que una forma enmascarada de privatizar muchas actividades del Estado.

Cuando anunció las medidas, Fortuño dijo que la Universidad no estaba incluida pero meses más tarde se fue contra la casa de estudios aduciendo lo costoso que resultaba para el presupuesto el “privilegio” de estudiar, lo que provocó la indignación de los estudiantes. La realidad es que sucesivos gobiernos neoliberales han desfondado deliberadamente a la Universidad de Puerto Rico con el objetivo de privatizarla. La han privado de ingresos sobre los nuevos impuestos basándose en una ley mañosa y la han endeudado en cientos de millones de dólares a través de la construcción de obras fastuosas, que con frecuencia han terminado en manos privadas.

Ya en 2005 los estudiantes se fueron a la huelga contra este estado de cosas y en el gobierno de Fortuño han denunciado la grave situación en que se está colocando a la casa de estudios y presentando propuestas para solucionarla sin que las autoridades de la institución se hayan dado por enteradas. Así estaban las cosas cuando el presidente de la universidad anuncia públicamente que habrá una reducción de 100 millones de dólares en el presupuesto para 2011, la eliminación de las exenciones de matrícula y un aumento de esta. Fue la gota que colmó la copa y llevó a la convocatoria de un paro estudiantil de 48 horas por una asamblea general, que desembocó finalmente en la huelga general indefinida ante la cerrazón de las autoridades para escuchar las propuestas de los estudiantes.

Durante este proceso ha contrastado la voluntad negociadora de los alumnos con el ánimo represivo e intransigente del gobernador y las autoridades universitarias. La policía puso bajo sitio a varios recintos impidiendo la entrada de agua y alimentos a los estudiantes en resistencia. Esto hizo que a la gran simpatía por el movimiento se sumara la indignación y que la coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico, los principales sindicatos y organizaciones populares y la comunidad artística convocaran a un día de paro en solidaridad con los estudiantes que presenció a decenas de miles de personas manifestarse ante los muros de Río Piedras mientras un juez con decencia ordenaba a la policía facilitar el acceso de suministros.

Los estudiantes se niegan a levantar la huelga hasta lograr un compromiso de la otra parte que asegure la exención de matrícula y la no privatización de las instalaciones y seguramente continuarán recibiendo la creciente solidaridad de la intelectualidad isleña, latinoamericana y de todos los que abogan en el mundo por el derecho a la educación pública, gratuita y universal de calidad. Una lucha admirable.


Fuente Argenpress

Foto: Mural de Che Universidad de Puerto Rico. Rio Piedras San Juan, PR.


Nota relacionada:

Puerto Rico: Agresión policial a estudiantes y sindicalistas provoca 25 heridos KAOSENLARED.NET



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18 mayo 2010

Europa en el espejo argentino



Por Atilio A. Boron

Luego de hacer estragos en su patria de origen, Estados Unidos, el “virus neoliberal”, para usar la acertada expresión de Samir Amin, ha contagiado Europa. Ante los síntomas inocultables de la crisis, los mercados reaccionan con su explosiva mezcla de rapacidad e irracionalidad y evidencian su escepticismo ante las recetas de salida de la crisis elaboradas por el G-20, el FMI o el BM. Para colmo, este fin de semana, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, declaró que “el salvataje de un billón de dólares aprobado por la UE y el FMI es sólo para ganar un poco de tiempo”. Esta opinión fue secundada por el economista-jefe del BCE, Jürgen Stark, quien además dijo que “cuando los mercados se vuelven locos, nadie puede prever las consecuencias”.

El carácter estructural y de larga duración de la crisis es evidente, y sus dimensiones son impresionantes: en Grecia el déficit fiscal en relación con el PBI orilla el 14 por ciento; en Irlanda, casi el 15; en España, está a centésimos del 12; en Portugal supera ya el 9 y en Gran Bretaña, de la cual pocos hablan, el déficit fiscal es apenas una centésima inferior a la incendiada Grecia: 13 por ciento. Estas cifras se apartan brutalmente de las estipuladas en el ya difunto Tratado de Maastricht, por el cual los países europeos se comprometieron a mantener su déficit fiscal por debajo del 3 por ciento del PBI. Todo esto ocurre porque, ante el estallido de la crisis en el verano boreal del 2008, los gobiernos ordenaron al Banco Central Europeo y a sus propios bancos rescatar a las grandes empresas afectadas por la crisis; tal como lo habían hecho en Estados Unidos Bush y Obama, demostrando, por la vía del ejemplo, que la doctrina de la “autonomía del Banco Central” es una engañifa sólo destinada al consumo de los sumisos gobiernos de la periferia.

El problema con estos rescates es que más pronto que tarde los fenomenales desembolsos realizados por los gobiernos se convierten en una deuda de proporciones gigantescas, originando un incontenible crecimiento del déficit fiscal. Dado que hasta hace pocas semanas el FMI se abstuvo de siquiera lanzar una advertencia a los países del mundo desarrollado (cuando por déficit muchísimo menores envía sus letales misiones a cualquier país del Tercer Mundo), el problema no suscitó mayor atención salvo entre los pocos que estaban realmente al tanto de la situación y no creían en las ingeniosas metáforas utilizadas por los gurúes del capitalismo que hacía un año venían hablando de los “brotes verdes” que anunciaban el fin de la crisis.

Charlatanes irresponsables (al igual que los que en la Argentina pronosticaban en marzo del 2002 que para fines de ese año el dólar se cotizaría entre 12 y 14 pesos por unidad), sienten ahora que el mundo se les viene abajo: el euro se desploma, la Eurozona está a punto de desintegrarse, y como los gobiernos capitalistas sólo conciben la salida de la crisis haciéndosela pagar a los trabajadores, el clima social se carga de una conflictividad no vista desde los sucesos de 1968, aunque algunos se remontan hasta las postrimerías de la Primera Guerra Mundial.

La propuesta para griegos y españoles es un calco de las que el FMI impulsara en América latina y que sólo sirvieron para acelerar el derrumbe, siendo el caso argentino el espejo más fiel de lo que probablemente les espere a muchos países de la Unión Europea que todavía se aferran al catecismo neoliberal. El Wall Street Journal del 12 de mayo señalaba que “en la Eurozona y en menos de un mes el FMI dejó de ser un paria para convertirse en una institución esencial cuya bendición es necesaria para los países que necesitan paquetes de rescate”. Este verdadero Dr. Mengele de las economías –que sigue siendo el mismo de antes, pese a declaraciones públicas en contrario– fue el que las autoridades de la Unión Europea eligieron para que administre los remedios que resolverán la crisis. Por eso no sorprende ver a una Europa en pie de guerra social, como respuesta a un programa de ajuste tan brutal como los que padecimos en América latina.

Al igual que en Grecia, el ajuste recesivo de Rodríguez Zapatero en España tiene como uno de sus puntales la reducción salarial del 5 por ciento para la mayoría de los trabajadores y la congelación para los de menor ingreso, los llamados “mileuristas” (por ser aproximadamente ésa la suma que ganan mensualmente). Para demostrar que habrá austeridad para todos, y que ésta será progresiva, el gobierno español decidió que desde el cargo de secretario de Estado para arriba, la reducción sería del 15 por ciento. El único detalle es que mientras el presidente del gobierno español gana 91.982,40 euros por año (cerca de 8000 euros mensuales, amén de diversos gastos que corren por cuenta del erario), el recorte del 15 por ciento difícilmente le producirá alguna merma en su capacidad de ahorro y consumo. Pero para los sectores inferiores de la administración pública –cuyos ingresos oscilan, con premios, complementos y pagas extraordinarias, en torno de los 2000 euros mensuales–, los 100 euros que les serán reducidos incidirán negativamente en su nivel de vida.

David Cameron, el nuevo premier británico, fue más flemático y ordenó una reducción del 5 por ciento de sus emolumentos, pese a que su sueldo anual de 207.500 libras esterlinas (sumando el que le corresponde como premier y como miembro del Parlamento) más que duplica el de su colega español. Estos dos ejemplos bastan para caracterizar la filosofía que inspira estos programas de ajuste. Agréguese a ello que en ningún país de la UE esta reducción del gasto afecta al voluminoso presupuesto militar, parte del cual se destina a financiar guerras inmorales e infames como las que se están librando en Irak y Afganistán. Lo que sí se reducirá será la suma destinada a la cooperación internacional. Sólo en el caso español esto significa una baja de 600 millones de euros, un 8 por ciento en relación con lo previamente presupuestado.

En este contexto, no deja de ser llamativa la conversación telefónica que sostuvieron el 11 de mayo Obama y Rodríguez Zapatero, sobre todo cuando el primero le aconsejó que tomara medidas resolutivas “para calmar a los mercados”. Esta frase es más que semejante a la que en su momento pronunciara el ex presidente Fernando de la Rúa en vísperas del derrumbe de la convertibilidad, cuando también él –como Obama ahora– creía que era imprescindible y factible “llevar tranquilidad a los mercados”. En realidad, los mercados son una institución en la cual la crispación, el desenfreno y la irracionalidad son la norma; además, sin importar cuánto se haga a su favor, son insaciables y siempre querrán más, como se lo hicieron saber a De la Rúa y Cavallo en diciembre del 2001. En las páginas finales del primer tomo de El Capital, Marx describió con vívidos caracteres la naturaleza de los capitalistas y los mercados al decir que “el capital experimenta horror por la ausencia de ganancia... Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz (...) Al 20 por ciento, se pondrá impulsivo; al 50 por ciento se vuelve temerario; por 100 por ciento, pisoteará todas las leyes humanas; y por 300 por ciento no hay crimen que lo arredre, aunque corra el riesgo de que lo ahorquen”. La experiencia de los dos últimos años le dan la razón, y la crisis recién está comenzando a manifestarse.


Fuente Página/12

Imagen eneko


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14 mayo 2010

La dictadura de los mercados



Por Carlos Martínez

Hace tiempo, años, que Attac lo está denunciando. La dictadura de los mercados, está por encima de la democracia, no digamos de la representativa, tan olvidadiza y asustadiza ella.
En Attac estamos más de diez años informando y creando opinión, exigiendo el control democrático de los mercados financieros y la creación de impuestos sobre las transacciones. Esos mismos especuladores que exigen ahora menos gasto público, despidos baratos y privatización del sector público, esos delincuentes, NO PAGAN IMPUESTOS. Es decir, nos exigen, pero ni contribuyen ni pagan la crisis que han creado y el paro que están generando a consecuencia de ella.

Pero lo peor es que “los mercados” se están saliendo con la suya y poniéndonos de rodillas a la sociedad en su conjunto. Cierto es que están sojuzgando a los gobiernos europeos en general y español en particular, imponiendo antidemocráticamente sus tesis e ideología económico-política, pero también que esto se está haciendo con el consentimiento de la ciudadanía europea y de las y los habitantes del Estado Español de forma muy destacada.

La única actitud digna ahora de gobiernos pero también de la ciudadanía es exigirles, transparencia, control de movimientos e impuestos. Las y los ciudadanos españoles tenemos por ahora una actitud vergonzosa, de silencio y sumisión que no se ve por ningún lugar del mundo.

Estos días en Madrid, tendrá lugar una Cumbre Alternativa de los Pueblos, "Enlazando Alternativas" que culmina el 16 con una manifestación en Madrid. Esta cumbre denunciará los tratados comerciales que la UE trata de imponer a latinoámerica. Así como desmanes de las compañías multinacionales por allí. Pues bien, empecemos a ser prácticos y además humildes. Los y las latinoamericanas, están demostrando tanto en el poder como en la oposición, una capacidad de movilización, coraje y sacrificio del que aquí carecemos, es decir necesitamos su apoyo y solidaridad y no al revés. Somos tan eurocéntricos y eurocéntricas, tan soberbios y soberbias, que todavía pensamos que nuestro apoyo le puede servir a alguien. No nos engañemos, la ciudadanía americana, africana, asiática es la que está dando la cara. Necesitamos su apoyo y el de los Presidentes "amigos" para frenar el neoliberalismo, el mismo que esta destruyendo nuestro estado del bienestar, nuestras conquistas sociales.

Necesitamos aprender de ellas y ellos para recuperar la dignidad. Por lo pronto, humildemente os digo o hacemos algo, o dentro de muy poco todas y todos los trabajadores/as y pensionistas del Reino de España, vamos a sufrir mucho.

Es hora de exigir y exigirnos responsabilidades. La crisis por ahora no se está resolviendo sino mediante la refundación del Neoliberalismo. Es el triunfo, no solo del capital especulador, sino de las derechas y los poderosos que llevan años tratando de laminar el estado del bienestar y el sector público. No nos escudemos pues en los fallos y renuncias de otras y otros, de los sindicatos domesticados o de los gobiernos. Mejor preguntémonos que estamos haciendo nosotras y nosotros.

A LA CALLE QUE YA ES HORA. En Madrid el 16 en Cibeles, a medio día, debiéramos iniciar el cambio hacía la movilización social, sin esperar a nadie, sin pedir perdón, sin miedos, pero con mucha responsabilidad y cabeza. La respuesta democrática debe comenzar a articularse ya.

La UE, la presidencia española, no están en condiciones de imponer nada a Latinoamérica y el Caribe, que no cuente con el apoyo de sus oligarquías y de los EE.UU. de hecho a punto ha estado de fracasar la cumbre, por la torpeza gravísima de invitar a un presidente golpista por heredero de un golpe de estado, en Honduras, pues los gobiernos americanos con Brasil a la cabeza han plantado cara. Debemos ser solidarias y solidarios con las hermanas y los hermanos americanos, si, pero sobre todo debemos comenzar a trabajar y luchar porque Europa y el Estado Español no sepulten ya lo que de Estado Social europeo queda. Debemos apoyar y sostener a quienes si están teniendo el arrojo de discutir el neoliberalismo, la crisis climática e incluso el capitalsmo. Pero tambien pedirles apoyo, las y los necesitamos.

Los pensionistas, trabajadores y trabajadoras públicas, personas a punto de jubilarse, los enfermos y las enfermas de las clases populares del Reino de España, no pueden pagar los que otros han provocado. Los capitalistas han creado la crisis y encima no pagan impuestos,lo repito hasta la saciedad.

Hemos de empezar a reaccionar el domingo 16 de mayo en Madrid y luego en cada lugar.


Carlos Martinez es Presidente de Attac España


Fuente Rebelión


El énfasis es mío

Imagen Falco



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19 febrero 2010

¡Es Europa, estúpidos!



Por Juan Torres López

Me sirvo de la famosa frase del asesor de Clinton en las elecciones de 1992 James Carville ("¡Es la economía, estúpidos!"), para referirme a la consciente confusión que se está generando desde los medios liberales sobre la situación económica de los países de la periferia europea.

Como es inevitable dado su nivel más atrasado de desarrollo, países como España, Portugal o Grecia han tenido que hacer en los últimos años un gran esfuerzo presupuestario para tratar de alcanzar los niveles de convergencia y bienestar de su entorno más próximo. Sin embargo, en gran medida ha sido insuficiente porque las políticas neoliberales de los últimos años debilitaron sus sistemas productivos y porque los pactos de estabilidad (y la propia voluntad de gobiernos que hacían suyas estas políticas) les obligaron a restringir el gasto. Pero incluso así, algunos pudieron presentar mejores registros y cumplimientos de los pactos de estabilidad que otros grandes países con más poder para saltárselos. Hoy día, Grecia no es ni mucho menos el país europeo que tiene más deuda en porcentaje del PIB y el de España está unos veinte puntos por debajo de la media y, por supuesto, ninguno de ellos ha dejado de hacer frente a sus compromisos.

En los últimos meses, la crisis financiera causada por el irresponsable y a veces incluso criminal comportamiento de gran parte de la banca internacional desembocó, como es bien sabido, en una gran recesión a la que los gobiernos han debido hacer frente, para evitar un completo colapso económico, con planes extraordinarios de gasto. Esa y no otra ha sido la circunstancia que ha hecho subir el déficit presupuestario a niveles tan elevados. Es una burda mentira, por tanto, afirmar que éste último se debe a la irresponsabilidad presupuestaria del gobierno (Grecia, España y Portugal son "unos cuantos derrochadores" según David Sanger en el suplemento en español de The New York Times que acompaña a El País del 18 de febrero). Como es una simple maldad afirmar, como hace el expresidente Aznar, que no se debería haber realizado ese gasto e incurrir en el déficit subsiguiente. Ni los gobiernos más liberales han dejado de llevarlo a cabo y es seguro que sin él la economía española estaría hoy día en el desastre más absoluto.

Otra cosa es que precisamente quienes critican ahora el déficit ganaran el pulso a la hora de diseñar las respuestas fiscales a la crisis y hayan conseguido evitar que se le haga frente con más recursos obtenidos no de la deuda sino de un mayor esfuerzo fiscal de las rentas y patrimonios más altos. No sólo para pagar así menos impuestos sino también para que la banca pueda disfrutar del negocio inmenso que supone suscribir la deuda pública al tres, cuatro o cinco por ciento con el dinero de sus depositantes o incluso con el que el Banco Central Europeo le está proporcionando al uno por ciento con el objetivo, dicen pero que no cumplen, de que vuelva a financiar convenientemente la economía.

También es verdad que estas economías de la periferia son más débiles y atrasadas que las del núcleo duro de la unión monetaria y que eso provoca constantemente desequilibrios y asimetrías de muy difícil gestión. Pero eso es debido, por un lado, al efecto de las propias políticas neoliberales de los últimos años (que han desmantelado sus industrias, frenado la creación de capital social, aumentado la desigualdad y convertido en el patio trasero de las grandes corporaciones europeas). Y, por otro, a que la unión monetaria se diseñó solamente para proporcionar un espacio de ganancia a los capitales europeos y no para lograr una óptima y plena integración de las economías que la conforman. Razón por la cual se instituyó sin disponer de mecanismos suficientes ni adecuados para hacer frente a esas asimetrías o a los shocks que pudieran darse de forma singularizada en alguno de sus países miembros. Una unión monetaria sin hacienda propia, sin política fiscal integrada, sin coordinación política (han tenido que improvisar sobre la marcha para responder al problema griego), sin supervisión financiera centralizada, sin auténticas políticas económicas comunes,... como la que tenemos en Europa está condenada a multiplicar las diferencias y a sufrir más tarde o más temprano en su conjunto los efectos de cualquier problema que afecte alguno de sus países. Aunque eso, evidentemente, no les preocupe a los grandes capitales europeos mientras sigan ganando dinero, como siguen ganándolo.

Se sabía sin lugar a dudas que eso era lo que iba a ocurrir en esta coyuntura de crisis cuando se decidió que cada país le hiciera frente por su cuenta y riesgo. Y así ha ocurrido. Las economías intrínsecamente más débiles por su atraso histórico o por las políticas neoliberales sufren como es natural con más dureza el impacto de la crisis. Lo que además se agrava porque en el marco de la unión monetaria no tienen política de cambio para hacer frente a los problemas externos de su economía y porque bajo el principio de plena libertad de movimientos de capital prácticamente carecen de capacidad de maniobra.

Se dice entonces que hay un problema en Grecia, o en España o en Portugal, y por supuesto también en Italia aunque se mencione menos, pero esa afirmación está sencillamente desenfocada porque donde está el problema es en Europa en su conjunto.

Lo que está ocurriendo es la coincidencia de tres procesos. Uno, la toma de posiciones de los acreedores para imponer a los gobiernos que se están endeudando condiciones que les sean más favorables a la hora de cobrar y de rentabilizar sus inversiones (Ver mi artículo ¿Quiénes y por qué atacan a la economía española, o a la griega? ¿Y qué hacer para evitarlo?). Y eso se está haciendo con la anuencia y complicidad de los dirigentes europeos. Otro, la especulación contra el euro y la presión a las instituciones europeas por parte, principalmente, de capitales de Estados Unidos y Reino Unido. La razón es fácil: después de que esos países hayan puesto más dinero que nadie para hacer frente a la crisis que se inició en sus sistemas financieros ahora van a hacer todo lo posible para pasarle la factura a Europa. Saben que eso lo pueden conseguir si la debilitan y que si la debilitan suficientemente quizá se liberen por mucho tiempo de una molesta piedra en sus zapatos. Y tercero, el aprovechamiento de la coyuntura por parte de los bancos y el capital europeos para garantizar el reembolso de la inmensa deuda que tienen con ellos los bancos de la periferia (sobre todo españoles) y para propiciar de paso un fuerte ajuste neoliberal que no han podido conseguir en los últimos años y que puede llegar a ser tan drástico como el de América Latina de los ochenta y noventa del siglo pasado.

La confusión a la que me refería al comenzar este artículo consiste en creer que todo esto que está pasando es un simple problema de los países de la periferia a quienes graciosamente han de socorrer los más poderosos. No es verdad. El estado de opinión en los mercados tan desfavorable a la deuda de España o Grecia ha sido orquestado y eso se ha podido conseguir fácilmente porque en el actual marco institucional de la Unión Europea se sabe que no hay manera de responder con "orden de escuadra" ante las situaciones delicadas de cualquiera de sus miembros. Es decir, se genera el problema porque se sabe el tipo de respuesta que habrá y que ésta conviene: se juega, pues, sobre seguro.

Es verdad que los ciudadanos españoles o griegos o portugueses o italianos pagarán en mayor medida las consecuencias de esta situación y que sus economías se van a resentir especialmente. Pero quien acabará saltando por los aires si se mantiene el criterio de que cada país arregle sus problemas cuando esto es imposible que pueda ocurrir en una unión monetaria, será la Unión Europea.

En mayo de 2008 un buen grupo de líderes socialdemócratas europeos señalaban que " cuando todo está en venta, la cohesión social se pulveriza y el sistema se hunde" y que además de pragmatismo estábamos necesitados también "de una visión amplia y cooperativa en la búsqueda de objetivos comunes". Lo decían en una carta conjunta que llevaba un título bien significativo: " La locura financiera no debe gobernarnos".

Sus sucesores no les han hecho caso (en realidad tampoco ellos actuaron como luego pregonaban cuando estaban fuera del gobierno) y ahora esa locura gobierna la Unión Europea y la pone a toda ella al borde del abismo.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, colaborador habitual de Rebelión, editor de www.altereconomia.org y miembro del Consejo científico de ATTAC-España. Su web personal: www.juantorreslopez.com


Fuente Rebelión


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01 febrero 2010

Obama, un año después




A la memoria de Howard Zinn,
maestro, camarada y amigo


Por Atilio Boron

Al cumplir un año la Administración Obama presenta inequívocos signos de deterioro. Según el Rasmussen Report, dedicado a producir un seguimiento día a día de la popularidad de los presidentes de Estados Unidos, en apenas un año la aprobación popular de la gestión de Obama descendió desde un 65 % el día de su inauguración al 47 registrado el 27 de enero del 2010.[1] En esa misma fecha la encuestadora Gallup le asignaba un porcentaje levemente superior de aprobación popular: 48 %, desde un 69 % inicial.[2]

Las razones de esta rápida declinación son muy variadas: la crisis general capitalista ha generado un profundo descontento popular que las ortodoxas medidas adoptadas por la nueva administración para enfrentar la crisis fundamentalmente, el multimillonario rescate de los grandes oligopolios a costa del gasto social y la muy injusta repartición de los esfuerzos para superarla- no hacen sino acentuar. En los días previos a su discurso ante el Congreso y golpeado por la inesperada pérdida de la banca senatorial en el Estado de Massachussets, tradicional bastión del partido Demócrata, Obama anunció su intención de establecer regulaciones más estrictas sobre los bancos y el sector financiero y, además, de promover un conjunto de medidas tendientes a favorecer la creación de empleos y facilitar el acceso de las familias de los trabajadores a crecientes niveles de educación.

Estas promesas fueron sin duda impulsadas por la derrota electoral y la pérdida de la estratégica super-mayoría en el Senado (60 votos sobre los 100 que componen ese cuerpo) que, entre otras cosas, le permitiría avanzar con su programa de reforma del sistema de salud. Pero también fueron aguijoneadas por la constatación de la indignación popular desatada por el contraste entre las exuberantes ganancias de los principales operadores bancarios y la caída de los ingresos (y el aumento del desempleo) de los trabajadores. Goldman Sachs, tal vez el más importante banco de inversión del mundo, anunció días atrás que en 2009 había obtenido “una ganancia de US$ 3.385 millones, antes del reparto de dividendos, una cifra que resultó seis veces mayor que el beneficio logrado en 2008.” [3] 

Es decir, para el capital financiero la crisis fue un espléndido negocio, y por eso los gerentes y directivos de Wall Street serán premiados, tal como lo asegura Robert Reich, con una suma cercana a los 25.000 millones de dólares en bonificaciones anuales que serán distribuidas en los próximos meses entre un puñado de privilegiados.[4] Un verdadero escándalo para un país cuya tasa real de desempleo –es decir, incluyendo a los trabajadores indocumentados, los que trabajan a medio tiempo y los que dejaron de buscar empleo- supera ya la marca del 20 % y en el cual las diferencias de remuneraciones entre la gerencia y los trabajadores se ha disparado a las nubes. Hace unos 25 años los primeros percibían salarios que fluctuaban entre 30 y 40 veces por encima de los del trabajador medio; en la actualidad estudios concretos revelan que esa diferencia alcanzó la astronómica cifra de 344 veces. Magia del mercado, que le dicen. [5]

Llegados a este punto es conveniente preguntarse por las razones que produjeron tan fenomenal polarización entre las remuneraciones de unos y otros. Hay dos causas principales: por una parte, las políticas neoliberales de desregulación y liberalización de la vida económica, que removieron los controles existentes desde la época del New Deal y la posguerra que ponían ciertos límites al despotismo del capital. Ronald Reagan comenzó la demolición y sus continuadores, sin excepción, profundizaron esa política. Por otro lado, el radical debilitamiento de los sindicatos: si en la década de los cincuentas más de la tercera parte de los empleados del sector privado estaban sindicalizados, la legislación anti-laboral (“flexibilización” y precarización de la relación obrero-patronal) promulgada desde los años ochenta hicieron que la proporción de trabajadores encuadrados en organizaciones sindicales se desplomara a un 7 % en los últimos años. Investigaciones empíricas demuestran que en las empresas sin sindicatos los gerentes tienen sueldos y compensaciones un 20 %  superiores a las de sus colegas en empresas en donde existen sindicatos; y que los trabajadores en las primeras perciben ingresos muy superiores a los que reciben quienes se desempeñan en otras en las cuales no hay actividad sindical.

Lo anterior revela los alcances del proceso de intensificación de la explotación capitalista en Estados Unidos y la exacerbación de la concentración de la riqueza en manos de la clase dominante. En cierto sentido podría pues decirse que en ese país asistimos a una situación en la cual la lucha de clases se desenvuelve sordamente bajo un espeso velo ideológico que impide a las clases y capas subalternas adquirir una verdadera comprensión de sus propias condiciones de existencia y las causas de sus pesares. Toda la industria cultural norteamericana ha sido diseñada para negar la existencia de las clases y su irreconciliable contradicción. 

La permanente invocación y exaltación del American Dream -que llegó a su apoteosis con la llegada de un afro-americano a la Casa Blanca- no es sino ese cemento ideológico del cual hablaba Gramsci y mediante el cual los víctimas del sistema se culpabilizan a sí mismas de sus miserias y fracasos e inocentizan al sistema capitalista por sus desdichas y padecimientos. Lucha de clases velada y, además, atrofiada, porque la crisis del movimiento obrero, el derrumbe del sindicalismo y la claudicación del partido Demócrata (que abandonó por completo su antigua pretensión de representar a las capas medias y los trabajadores para entregarse de cuerpo y alma a los yuppies del capital financiero) dejan a la enorme masa de trabajadores asalariados norteamericanos huérfana de toda expresión política y sindical y, por eso mismo, sin capacidad para poner coto a las exacciones a que se ve sometida por la clase dominante. Bajo estas condiciones, los anuncios y la retórica de Obama difícilmente puedan surtir algún efecto: se requiere mucho más que palabras y discursos, y parece que eso es todo lo que aquél puede ofrecer al menos por ahora.

El deterioro de la situación social en los Estados Unidos puede graficarse elocuentemente si se repara que a partir del 2008 “7 millones perdieron su empleo,... 1 de cada 8 (norteamericanos) se alimenta a través de vales de comida y 1 de cada 5 dice que el año pasado tuvo serios problemas para dar de comer a los suyos.” [6] También, si se tiene en cuenta que “si antes de las reaganomics (en los años 70s ) el 10% más acomodado capturaba menos de un tercio de la riqueza -igual no era poco-, hoy se alza con la mitad.”[7] Esto constituye el telón de fondo de los recientes anuncios de Obama. Son también, por supuesto, factores que explican la abrupta caída en la popularidad presidencial. De todos modos, bastó que aquél hiciera algunos anuncios previos en relación a estos programas para que el establishment norteamericano y sus voceros reaccionaran con virulencia, fulminando al ocupante de la Casa Blanca con el rótulo de “populista” por su fuerte “retórica en contra de los bancos.” [8]

Pero el malestar y la debilidad de Obama tiene también otras fuentes: una de ellas es la generalizada sensación de que la “guerra infinita” de George W. Bush es una pesadilla interminable que se agrava con el paso del tiempo, tal como lo demuestran las fatídicas noticias que a diario llegan de Irak, Afganistán y Pakistán. Y si bien en su alocución al Congreso Obama aseguró que las tropas estacionadas en Irak regresarían a casa en Agosto son pocos los que creen en semejante promesa. Es más, no sería absurdo conjeturar que la creciente militarización de las relaciones hemisféricas -con base en Colombia, convertida en la Israel latinoamericana- podría tener como consecuencia la apertura de un tercer frente bélico, ahora en esta parte del mundo.

A ello agréguese la muy difundida percepción de que la decadencia del “imperio americano” no encuentra en el ocupante de la Casa Blanca el piloto de tormentas que se necesita para enfrentar tan delicada situación agravada, además, por la creciente complejidad de un escenario global caracterizado por: (a) la aparición de nuevas actores dotados de extraordinarios recursos –China, en primer lugar, pero también India, Rusia y la misma Unión Europea- y (b), por el surgimiento de inéditos desafíos, como el cambio climático, la crisis del agua, el terrorismo internacionalizado y el tráfico ilegal de drogas, personas y armas, cuestiones estas que ponen en entredicho la eficacia de los mecanismos tradicionales de intervención en el sistema internacional.

Por eso, a poco andar, La obsesión por derrocar a Hugo Chávez y “normalizar” el cuadro político latinoamericano podría llegar a precipitar tal desatino.las promesas electorales de Obama se fueron abandonando sin mayores explicaciones. Su decepcionante conducta en la Cumbre de Copenhagen demostró claramente la tibieza de sus afanes innovadores.Y lejos de “desmilitarizar” la política exterior de Estados Unidos lo que hizo Obama, sin fuerzas para sobreponerse a las presiones de sus generales y el “complejo militar-industrial”, fue delegar cada vez más sus prerrogativas como comandante supremo de las fuerzas armadas en manos del establishment. Una buena prueba de ello la ofrece el hecho de que el presupuesto militar aprobado para este próximo año es el mayor de toda la historia de Estados Unidos, superando con largueza el billón de dólares (un millón de millones de dólares) si se consideran los gastos militares efectuados por todos los departamentos de la Administración federal y no sólo por el Pentágono. 

Lejos de revertir el papel dominante del Departamento de Defensa en la formulación de la política exterior, que es uno de los legados más funestos de la era Bush Jr., lo que hizo Obama fue proseguir en el mismo curso, algo que podía fácilmente pronosticarse a partir de la ratificación de Robert Gates al frente del Pentágono, nombrado como se recordará por su predecesor en reemplazo de Donald Rumsfeld. La gira por Asia mostró, además, a un presidente norteamericano a un paso de la humillación en su visita a China, y con Japón reclamando cada vez con más energía la redefinición de las relaciones nipo-estadounidenses constreñidas aún por los leoninos arreglos de la postguerra y las secuelas de la Guerra Fría.

En lo que hace a esta parte del mundo el desempeño de Obama fluctúa entre la intrascendencia y, otra vez, la continuidad con las políticas de Bush Jr.  Pese a sus promesas de cerrar en el plazo de un año la cárcel ilegal que mantiene en la base naval de Guantánamo Obama tuvo que reconocer que tal cosa será imposible, al menos por ahora. La Cuarta Flota sigue navegando nuestras aguas y ahora los marines (unos 14.000 al día de hoy) asumieron el control de una devastada Puerto Príncipe que necesita médicos, trabajadores sociales, ingenieros y arquitectos y no máquinas de matar. El objetivo, claro está, es reforzar hasta el paroxismo su control territorial en la región, y el terremoto y la posterior tragedia haitiana le brindó a Washington una magnífica excusa, al igual que el derrumbe de las Torres Gemelas lo hizo para lanzar los planes belicistas de Bush y compañía. 

El comportamiento de Obama durante el golpe de Honduras fue, al principio errático, pero luego que la Secretaria de Estado Hillary Clinton fijara la postura de los sectores dominantes del imperio -que encuentran en ella a su más calificada y confiable representante- y caracterizara lo ocurrido en ese país centroamericano como un “interinato” la Casa Blanca se plegó a la línea emanada del “gobierno permanente” de Estados Unidos y, en la actualidad, ha convalidado plenamente el golpe por la vía del reconocimiento de la validez de unas elecciones tan fraudulentas y viciadas que la OEA y el Centro Carter decidieron que no valía la pena monitorear.

Como si lo anterior fuera poco Obama no hizo absolutamente nada en relación a la situación de los 5 cubanos prisioneros en las cárceles de Estados Unidos, bajo condiciones que ni siquiera se le aplica al más feroz criminal serial y que fueron sentenciados en un escandaloso juicio que constituye una vergüenza para el sistema judicial norteamericano. En relación al bloqueo a Cuba, condenado por toda la comunidad internacional con la excepción del propio Estados Unidos, su estado-cliente Israel y su protectorado en la Micronesia, Obama no tomó ninguna medida significativa para la eliminación de tan infame política. 

Como si lo anterior fuera poco firmó con Uribe un tratado por el que se le concede a Estados Unidos el derecho a instalar siete bases militares en Colombia, cuyo objetivo apenas silenciado es el de poder controlar con sus aviones cualquier movimiento significativo que tenga lugar en Sudamérica, hasta las cercanías del Cabo de Hornos. Tal como lo señalara el Comandante Fidel Castro, ese tratado constituye en realidad una anexión de facto de Colombia a los Estados Unidos: sus militares y civiles pueden entrar y salir a voluntad de Colombia, sin utilizar pasaportes. Basta para ello con exhibir un simple carnet de identidad. Los colombianos que quieran ingresar a Estados Unidos, en cambio, son sometidos a toda clase de controles y vejaciones. Los cargamentos que los norteamericanos internen o saquen del país no pueden ser sometidos a fiscalización alguna por parte de las autoridades colombianas.

Pueden importar armas de destrucción masiva, si se lo proponen; y exportar estupefacientes, cosa que ya hicieron en el pasado (recordar el affaire Irán-Contras). Por si lo anterior no bastara, los estadounidenses establecidos en Colombia gozan de total inmunidad diplomática y no pueden ser llevados a los tribunales colombianos por cualquier delito o crimen cometido en ese país. Y este tratado lo firmó Obama, no Bush.  Para resumir: al cabo de un año la gestión Obama revela que es más de lo mismo, a pesar de sus recientes arrestos dialécticos que habrá que ver si son sucedidos por iniciativas concretas, cosa que no parece demasiado probable. Noam Chomsky tenía razón cuando advirtió, mucho antes de su elección, que “Obama es un blanco que tomó demasiado sol”.

- Dr. Atilio A. Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina www.centrocultural.coop/pled-  http://www.atilioboron.com

[1]http://www.rasmussenreports.com/public_content/politics/obama_administration/obama_approval_index_history
[2] http://www.gallup.com/home.aspx
[3]Obama pone un drástico límite a los bancos y al sector financiero, en Clarín  http://www.clarin.com/diario/2010/01/22/elmundo/i-02124926.htm
[4] http://www.clarin.com/diario/2010/01/21/opinion/o-02124068.htm
[5] «Workers Need Added Clout To Close The Pay Gap with CEOs”, en http://www.commondreams.org/view/2008/09/01
[6] Cf. Hinde Pomeraniec, “Gerente o líder”, http://www.clarin.com/diario/2010/01/28/elmundo/i-02128501.htm
[7] Cf. Néstor Restivo, “El lento declive de la clase media y el sueño americano”, en http://www.clarin.com/diario/2010/01/28/elmundo/i-02128501.htm
[8] “CBS’s Reid calls Obama’s populism ‘more like politics than a real plan’”, en http://businessandmedia.org/articles/2010/20100125145911.aspx


Fuente ALAI

Imagen Lacoste



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27 enero 2010

Bachelet - Pinochet = Piñerachet





Por José Steinsleger


Chile involuciona. A continuación, el epílogo de "Historia de claudicaciones: el retorno a la democracia en Chile", (publicado en este espacio el 11/9/98), o bien la segunda parte de la serie "Pinochet + Concertación = Bachelet" (18-25/01/06 y 1/2/06).

Los comentarios de entonces giraban en torno a los estragos del capitalismo salvaje en un país que fue convertido en prueba piloto del neoliberalismo mundial en ciernes. País en el que, según Wikipedia (enciclopedia virtual que ajusta sus textos al poder político de turno), promedia “… índices de desarrollo humano, porcentajes de globalización, PIB per cápita, nivel de crecimiento económico y calidad de vida que se encuentran entre los más altos de América Latina”.

Más falso, viuda maquillada. Porque si nada se le opone en el camino, cuando en 2013 el presidente electo Sebastián Piñera empiece a cerrar su mandato, las palabras escritas en 1892 por Eduardo Matte Pérez (bisabuelo del magnate pinochetista Heliodoro Matte Larraín) seguirán conservando su vigencia: "Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio" (Ernesto Carmona, Los dueños de Chile, Ed. La Huella, Santiago, 2002, p.119). Y el pinochetismo heavy y el pinochetismo light habrán cumplido 40 años de sostenida exclusión social.

Con total desconocimiento de la realidad, la dictadura mediática y los académicos programados por las corporaciones trasnacionales dicen que la economía chilena "crece" y la pobreza "decrece". Pero si les preguntásemos qué significa ser "pobre", nos mirarán con un dejo de sorna y desprecio. ¿Acaso no conocemos el decreto "posmo" que abolió las clases sociales y dividió a la sociedad en "sectores" aritméticamente medibles?

En México, donde los métodos chilenos de medición de la pobreza causan el orgasmo de los tecnócratas, el experto Julio Boltvinik asegura que cada vez se ponen "muchos más requisitos para ser pobres" (La Jornada, 12/12/09). Por lo que no cualquiera es "pobre". Si un trabajador gana por debajo de 500 dólares mensuales es pobre. Si gana un dólar más es menos pobre. Todo clarito: "política social" sí, política económica no.

La alquimia contable neoliberal fue minuciosamente desenmascarada por el sociólogo Tomás Moulian en Chile actual: anatomía de un mito (1997).

La obra de Moulian fue pionera en explicar cómo funciona la "ingeniería social" que llevó a los políticos de la Concertación a borrar cualquier alusión al pasado de ética, gloria y tenacidad de las luchas populares chilenas.

La Unidad Popular ensayó algo más que meras políticas de contención social. En 1972, la relación entre el 20 por ciento más rico y el 20 por ciento más pobre fue solamente de 12 veces, y la participación de los salarios en el ingreso llegó a 52 por ciento. Política económica que, inevitablemente, trastornó el biorritmo de los dueños de Chile, tornando imperioso el pedido de una "ayudita" a Pinochet y sus verdugos.

El "modelo chileno" tampoco cayó del cielo. Matar fue la premisa: 17 años de terrorismo de Estado. Y luego, el fraude ideológico marcó durante 21 años más la frente del golpista Patricio Aylwin, el derechista Eduardo Frei Tagle, el mediocre Ricardo Lagos y la socialista hello Kitty Michelle Bachelet, llevando a los chilenos a "elegir" entre Frei (quien hizo lo imposible para que Pinochet se muriese en la cama) y Piñera, compadre del genocida presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez.

Los investigadores Darío Salinas y Carolina Teitelboim observan que en una muestra del Banco Mundial (2004), Chile ocupaba el segundo lugar, después de Brasil, en desigualdad regional: “En la medida en que esta tendencia no se ha revertido, el tema de la desigualdad se recoloca en la agenda de discusión... en un país (…) donde precisamente no abundan las discusiones de los problemas públicos acuciantes” (América Latina y el Caribe: una región en conflicto, Plaza y Valdés 2009, México, p. 336).

¿Éxito? Para muestra, un botón: hace poco la dirigente democristiana María Rozas denunció que las cajeras del supermercado Santa Isabel, en la sureña ciudad de Chillán, trabajan más de ocho horas sin que se les permita moverse. "No pueden ir al baño y muchas deben usar pañales desechables". Chillán: ciudad en la que Siqueiros pintó en la Escuela México, el mural Muerte al invasor (1942).

En la política chilena, forma es fondo. Bachelet a Piñera: "Lo felicito. Hoy Chile lo ha elegido democráticamente, y espero que siga el camino del progreso y la justicia social". Piñera a Bachelet: "Le agradezco sus palabras y le pido que me aconseje para continuar lo que está bien hecho y para emprender nuevas tareas, porque empieza un camino".

¿Y la "izquierda"? La izquierda (lúcida) sabe que "el camino" de Piñera será el de sus patrones: Wall Street y el Opus Dei. O sea, el de Perú, Panamá, México y Colombia. La izquierda deberá partir de cero, y sabiendo distinguir (de una buena vez), a los "pelucones" y "realistas" que en 1823 y 1973 condenaron a O’Higgins y Allende al exilio, la miseria y la muerte.


Fuente La Jornada


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20 enero 2010

¿Qué pasó en Chile?



Por Ernesto Carmona

Sebastián Piñera obtuvo medio millón de votos más que en la primera vuelta, pese a que el total de votantes disminuyó en 34.161 electores respecto a diciembre. Eduardo Frei añadió 1,3 millones a sus resultados de diciembre (2.043.514), pero perdió por 222.742 preferencias.


Los votos nulos y blancos bajaron a 242 mil, contra 284.369 en la primera vuelta, pero la abstención aumentó de 11% a 12%, es decir, 965 mil inscritos no fueron a votar. En definitiva, Piñera le ganó a Frei por 3,23 % (51,61 versus 48,38).

¿De dónde sacó Piñera los 506.524 nuevos votos que le dieron su estrecha victoria? Del 36,3% de la votación de Marco Enríquez-Ominami (ME-O), de 1,4 millones de sufragios. Ambos candidatos también captaron algunos de los 42 mil votos nulos/blancos de la primera vuelta que en el balotaje se convirtieron en sufragios válidos.

¿De dónde obtuvo Frei sus 1,3 millones de nuevos votos? Arrate le aportó sus 430.824 sufragios disciplinados de la primera vuelta y el resto, 855.970 preferencias, necesariamente provino del 61,3% de la votación de ME-O.

Cada vez votan menos ciudadanos. La votación válida descendió el domingo en 106.445 sufragios respecto al del SI y el NO de 1988. Hace 21 años votaron 7.251.930 y ahora lo hicieron 7.145.485.

El padrón electoral chileno tiene 8.110.265 electores inscritos, pero la población habilitada para votar asciende a 12,18 millones. Hay un 31% que no está en el padrón y tiene menos de 40 años. Se trata de 3,8 millones de ciudadanos. Desde 1988, el padrón creció sólo 9%.

Piñera deberá gobernar en “consenso” con la Concertación, tal como ésta lo hizo durante 20 años de consolidación del modelo neoliberal legado por la dictadura. La Concertación tiene 19 integrantes del Senado, frente a 16 de la extrema derecha y tres independientes. En Diputados existe un empate entre los 120 legisladores


SÍNTOMAS DE FASCISMO


Piñera hizo anoche por TV un discurso conciliatorio prometiendo un gobierno de unidad nacional y agradeció a sus partidarios, al gobierno, la Concertación, su familia, Dios y otros factores. Pero la serenidad del presidente electo al parecer no es compartida por todos su adherentes.

A esa misma hora, una caravana de vehículos pasó frente a mi casa gritando por megáfono: “¡Allende se siente!, Piñera Presidente”. Sentí un olor a fascismo al paso de los automóviles. “¿Qué significa ese grito: ¿una burla?”, pregunté a mis cercanos. “Odio fascista”, comentó uno de mis hijos nacidos en el exilio en Venezuela. Y entonces recordé las primeras palabras conciliadoras que oí por TV a los golpistas digitados por la gente de Piñera en septiembre de 1973: “No habrá vencedores ni vencidos”. Y a los pocos días comenzaron a desaparecer y/o asesinar a más de 3.000, mientras 30.000 iban a los campos de tortura.

El votó popular castigó el estilo adquirido por la Concertación al final de un ciclo de 20 años en que llevo a la práctica el legado del dictador pero con la anuencia de EEUU (que lo puso y lo sacó): libre mercado, entrega de riquezas al capital extranjero, fortalecimiento de los grupos económicos y discretas políticas de bienestar social que adquirieron más énfasis con Michelle Bachellet.

El clientelismo y el populismo elevaron la “popularidad” de la mandataria por encima del 80%, pero nada de eso se reflejó en la votación del domingo. ¿Por qué? Sólo pasó a la historia política como la jefa de estado con mayor con mayor éxito personal.

La ultra derecha ha gobernado poco a Chile “por las buenas” en el último siglo. En 1920 emergió Arturo Alessandri, un derechista disidente y populista que estableció el contrato de trabajo, la silla para los empleados de comercio y convocó a una constituyente que en 1925 reemplazó la Constitución de 1832, que Pinochet reemplazó en 1973 por la carta fundamental todavía vigente, reformada y, por consiguiente, “legitimada”.

Entre 1925 y 1932 advino un periodo de desorden político, dictadura, golpes y la poco conocida y efímera República Socialista de 1932. Fue una época de incertidumbre y “ruido de sables”, matizado por las clásicas matanzas obreras.

El general Carlos Ibáñez gobernó como dictador desde 1927 hasta que fue expulsado del poder por una movilización popular en 1931, pero 21 años después ganó las elecciones de 1952, la misma contienda en que Salvador Allende fue candidato por primera vez. Después de haber sido dictador, Ibáñez hizo un gobierno populista y hoy parece estar repitiéndose el ciclo de dos décadas.

La derecha reconquistó el poder en elecciones en 1932, con el mismo Alessandri de 1920, pero transformado, como si fuera otra persona. Pero salió de la escena en 1938 con la irrupción del Frente Popular, encabezado por el partido Radical, con socialistas y comunistas, que introdujo importantes progresos en la conversión de un país agrícola a minero-industrial. El partido radical se mantuvo 14 años ganando elecciones, hasta que su último presidente, Gabriel González, traicionó a sus aliados comunistas y comenzó a perseguirlos.

La derecha no ganaba una elección desde 1958, con Jorge Alessandri (apoyado por los radicales de derecha), hijo de Arturo y capitán de empresas como Piñera. En aquella ocasión, Salvador Allende se postuló por segunda vez y perdió por escasos 30 mil votos.

En 1964, Alessandri hijo le entregó el país a la “revolución en libertad” del demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, padre del perdedor del domingo. En 1970, y después de cuatro intentos, Allende conquistó el gobierno con una nueva versión del Frente Popular de 1938, la Unidad Popular, cuyo gobierno fue derrocado cruentamente por quienes ahora eligieron a Piñera (y también algunos de los que perdieron).

La dictadura duró 17 años, la Concertación gobernó 20. La derecha acumula de nuevo todo el poder, esta vez “por la vía pacífica”. Poder económico (el presidente electo tiene su propio grupo de grandes empresas), poder mediático (dos aliados son dueños de los diarios y la mitad del país que lo adversa no tiene cómo ni dónde expresarse), poder ejecutivo, simpatía militar, eclesiástica y judicial (más los llamados “poderes fácticos”). Pero no controla el legislativo y por eso, el hábil Piñera anuncia “unidad nacional” mientras sus partidarios emiten gritos de venganza.

Chile fue gobernado por los dueños de la tierra hasta 1920. Entre 1958-1964 gobernaron los gerentes, los ejecutivos de empresa que ahora llaman CEOs, con el slogan de “apretarse el cinturón” (que significa pasar hambre). Ahora comienza el ciclo de los grandes grupos económicos, y con un doble discurso tan populista como el de Bachelet, sin ninguna alusión a apretarse el cinturón. Al contrario. Piñera promete más educación (no ha dicho “pública”, probablemente se la pagará el Estado a las universidades privadas), mejor salud (habló de un bono para que el pueblo se atienda en clínicas privadas como Las Condes, que es suya el Estado paga) y asegura un millón de empleos. ¿Cómo lo hará? Habrá que verlo. Además, el domingo por la noche reiteró el eje de su discurso: acabará con la delincuencia y el narcotráfico y exhibirá…mayor preocupación por los discapacitados.

La Concertación se acaba y Chile ingresa a una nueva era en el concierto de naciones latinoamericanas con gobiernos reaccionarios. Y el lunes, subieron en 12% las acciones de LAN, la línea aérea de Piñera que enlaza gran parte del continente.

- Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.


Fuente ALAI

Caricatura Benjamín Oportot


El énfasis es mío



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