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21 mayo 2010

La rebelión estudiantil de Puerto Rico





Por Ángel Guerra Cabrera


La huelga general en la Universidad de Puerto Rico culmina su séptima semana y es ya el enfrentamiento más prolongado y agudo de un sector de la sociedad puertorriqueña con la impopular administración del gobernador Luis Fortuño. Este ha ofendido y menospreciado a una casa de estudios cuyos 11 planteles se esparcen por toda la geografía isleña, con fuertes lazos en la sociedad y la familia, enraizada en el imaginario colectivo como depositaria del acervo de la nación: la preservación y enriquecimiento de la cultura nacional y del ideal independentista; el debate democrático de ideas y el ejercicio del pensamiento crítico, el impulso a la investigación científica, y la defensa de la educación pública y gratuita, médula de la actual lucha estudiantil.

La huelga universitaria se inserta en la resistencia del pueblo puertorriqueño contra las draconianas medidas neoliberales de Fortuño, pero se destaca por la vibrante solidaridad nacional e internacional que ha concitado, en primer lugar porque defiende una causa noble y justa pero también por su creatividad política, madurez, discurso renovador y novedosos métodos de comunicación dentro del movimiento estudiantil y de este con la sociedad, entre los cuales Radio Huelga, que con mínimos recursos y mucho ingenio se ha implantado como vocera oficial de los huelguistas.

Las medidas de Fortuño han implicado privar al presupuesto de una parte importante de los fondos destinados a la educación, la salud, la cultura y la asistencia social en lo que constituye una abdicación de la función del Estado como garante de estos servicios. Como consecuencia el gobernador ha echado a la calle a más de 15 000 empleados públicos y congelado los salarios del sector. Pero su proyecto estrella son las llamadas alianzas público-privadas, que no son más que una forma enmascarada de privatizar muchas actividades del Estado.

Cuando anunció las medidas, Fortuño dijo que la Universidad no estaba incluida pero meses más tarde se fue contra la casa de estudios aduciendo lo costoso que resultaba para el presupuesto el “privilegio” de estudiar, lo que provocó la indignación de los estudiantes. La realidad es que sucesivos gobiernos neoliberales han desfondado deliberadamente a la Universidad de Puerto Rico con el objetivo de privatizarla. La han privado de ingresos sobre los nuevos impuestos basándose en una ley mañosa y la han endeudado en cientos de millones de dólares a través de la construcción de obras fastuosas, que con frecuencia han terminado en manos privadas.

Ya en 2005 los estudiantes se fueron a la huelga contra este estado de cosas y en el gobierno de Fortuño han denunciado la grave situación en que se está colocando a la casa de estudios y presentando propuestas para solucionarla sin que las autoridades de la institución se hayan dado por enteradas. Así estaban las cosas cuando el presidente de la universidad anuncia públicamente que habrá una reducción de 100 millones de dólares en el presupuesto para 2011, la eliminación de las exenciones de matrícula y un aumento de esta. Fue la gota que colmó la copa y llevó a la convocatoria de un paro estudiantil de 48 horas por una asamblea general, que desembocó finalmente en la huelga general indefinida ante la cerrazón de las autoridades para escuchar las propuestas de los estudiantes.

Durante este proceso ha contrastado la voluntad negociadora de los alumnos con el ánimo represivo e intransigente del gobernador y las autoridades universitarias. La policía puso bajo sitio a varios recintos impidiendo la entrada de agua y alimentos a los estudiantes en resistencia. Esto hizo que a la gran simpatía por el movimiento se sumara la indignación y que la coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico, los principales sindicatos y organizaciones populares y la comunidad artística convocaran a un día de paro en solidaridad con los estudiantes que presenció a decenas de miles de personas manifestarse ante los muros de Río Piedras mientras un juez con decencia ordenaba a la policía facilitar el acceso de suministros.

Los estudiantes se niegan a levantar la huelga hasta lograr un compromiso de la otra parte que asegure la exención de matrícula y la no privatización de las instalaciones y seguramente continuarán recibiendo la creciente solidaridad de la intelectualidad isleña, latinoamericana y de todos los que abogan en el mundo por el derecho a la educación pública, gratuita y universal de calidad. Una lucha admirable.


Fuente Argenpress

Foto: Mural de Che Universidad de Puerto Rico. Rio Piedras San Juan, PR.


Nota relacionada:

Puerto Rico: Agresión policial a estudiantes y sindicalistas provoca 25 heridos KAOSENLARED.NET



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27 enero 2010

Las wayúu, mujeres de palabras tomar



Por Ángela Castellanos Aranguren
SEMlac

En la Península de la Guajira, compartida por Colombia y Venezuela, viven los wayúu, un pueblo originario cuyas mujeres tejen no sólo mochilas y chinchorros (hamacas), sino también paz.

Mujeres Tejiendo Paz, o Wayunmusurrat en la lengua wayinaki o idioma wayúu, es la organización binacional que nació de la masacre de Bahía Portete, en 2004,
para la defensa de los derechos colectivos de pueblos originarios, y en especial del wayúu, con énfasis en las mujeres y jóvenes.

El 18 de abril de aquel año, un grupo de hombres armados, bajo órdenes del jefe paramilitar cuyo alias era Pablo, entraron a Bahía Portete, un pueblo en la Alta Guajira, y asesinaron a 12 personas, desaparecieron a 30 más y violaron a varias mujeres. Entre los muertos, había cuatro niños que fueron carbonizados y ocho mujeres, algunas cruelmente decapitadas.

"Como consecuencia, unas 600 personas huyeron, muchas de las cuales buscaron refugio en el lado venezolano del territorio wayúu. El gobierno dijo que los wayúu siempre hemos viajado a Venezuela desconociendo el desplazamiento forzado de estas personas", afirmó a SEMlac Telemina Barros, encargada del área de género de Mujeres Tejiendo Paz.

"Los paramilitares mancharon el honor del pueblo wayúu, rompieron la ley indígena que dice que en una disputa a las mujeres no se las toca, pues si bien al violarlas no se las mata físicamente, sí se las está matando por dentro", agregó Barros, quien junto con otras de estas mujeres ha liderado el proceso de justicia en el caso de esta masacre.

Con gran coraje, y haciendo caso omiso a la amenazas contra su vida, Barros viajó a Barranquilla para preguntarle personalmente al jefe paramilitar de alias Jorge 40 -actualmente procesado por la justicia- por qué dio la orden de asesinar al grupo de wayúus, en el cual se encontraban sus tres tías. Sin embargo, la audiencia judicial en Barranquilla fue suspendida, por problemas en el traslado del acusado a esta ciudad.

No obstante, para los wayúus las causas de la masacre serían provocar el abandono de Bahía Portete por parte de los nativos, a fin de que los paramilitares pudiesen apropiárselo para usarlo como punto de exportación en sus rutas de tráfico ilegal de estupefacientes. Otra motivación que se considera es que los wayúu son un obstáculo para los proyectos comerciales que estudian las multinacionales en este lugar.

En cualquier caso, Barros, quien se desempeñaba en el momento de la masacre como inspectora de Policía de Urbilla, la capital wayúu, asegura que los victimarios fueron los paramilitares del Bloque Norte. "Fuimos las mujeres las que recogimos los cuerpos y enterramos a nuestros familiares, a los que pudimos, porque Pablo nos dio 24 horas para hacerlo".

El hecho de que hayan sido las mujeres wayúu quienes conformaron la organización no es de extrañar, ya que ellas son escuchadas en su sociedad, tienen una larga tradición de lideresas y desempeñan un rol fundamental toda vez que la sociedad está organizada por clanes heredados por línea materna.

Además, las mujeres se han convertido en las consejeras de los 'palabreros'- hombres a cargo de la resolución de conflictos- "porque miramos al futuro y pensamos en las próximas generaciones".

Durante 2009, Mujeres Tejiendo Paz realizó tres Encuentros Binacionales. En septiembre pasado, organizaron el Primer Encuentro Binacional de Mujeres Wayúu por la Identidad y el Territorio, en donde se debatieron propuestas tendientes a la conservación de ese pueblo, compuesto por unas 300.000 personas, entre colombianos y venezolanos.

"Exigimos a los Gobiernos de los Estados Unidos y de Colombia el respeto por el territorio ancestral wayúu, por sus pretensiones de instalar bases militares en nuestro territorio sagrado, establecido en el convenio 169 de OIT", dice en uno de sus puntos la declaración final de este Encuentro.

También piden que se reconozca que su territorio es plurinacional y rechazan que en éste se adelanten megaproyectos, tales como hidroeléctricas. "No nos oponemos al desarrollo, sino que pedimos que se respete nuestra cultura y autonomía", puntualiza Barros.

En el aspecto cultural, solicitan a su pueblo que no abandone su territorio ancestral. "Se están perdiendo algunos usos y costumbres debido a que los jóvenes se van a las ciudades huyendo del conflicto armado, y por otras causas", afirmó a SEMlac Betty Granadillo, integrante de Mujeres Tejiendo Paz.

"Por ejemplo, antes un hombre wayúu jamás golpeaba a una mujer. Ahora sí lo hace, en parte por la influencia de la televisión y del conflicto armado, entre otras razones", agregó Granadillo.

Tradicionalmente, cuenta Barros, en la pubertad, la mujer era separada durante dos o tres meses para prepararla para el matrimonio, se le enseñaba sobre tejidos, sexo y plantas naturales para varios fines, entre ellos la planificación familiar.

"La organización Wayuumunsurat ha venido trabajando en la visibilización de la problemática de las mujeres wayúu, quienes han sufrido en carne propia el conflicto armado de los grupos paramilitares, pero siempre resaltando nuestros usos y costumbres para enseñarle a la humanidad la importancia de la mujer en todo el sentido de la palabra, ya que somos quienes damos vida, somos protectoras de vida, conservamos y aprendemos de nuestras abuelas los valores que representa el ser mujer wayúu", afirmó Débora Barros, coordinadora de Mujeres Tejiendo Paz.


Fuente Rebelión

Foto http://organizacionwayuumunsurat.blogspot.com/


El énfasis es mío



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21 enero 2010

Haití: Primera ocupación militar del poder "inteligente"



Haití: Primera ocupación militar del poder "inteligente"

Por Ángel Guerra Cabrera

Estados Unidos se ha aprovechado de la más reciente tragedia haitiana para implantarse militarmente en el país caribeño por largo tiempo. Así se veía venir desde que Washington anunció el envío de una magnitud de medios bélicos a la sufrida nación más propios de una invasión armada que de una operación humanitaria. Subrayando las tácticas del poder inteligente en la era de Obama, el ablandamiento artillero –por ahora– lo hace la televisión, que pasa imágenes dantescas del sufrimiento de los haitianos, separándolas de su contexto social y político, como si no se debieran principalmente a una historia de despojo y atropello imperial de siglos. Las imágenes no hacen más que sacar a flote un cuadro humano apocalíptico que, aunque ahora agravado, ya existía antes del sismo.

Mientras las terribles tomas televisivas movilizan una ola de solidaridad internacional nunca vista, la ocupación militar marcha viento en popa disfrazada de acción de socorro. Han llegado a Haití el superportaviones Carl Vinson y su grupo de batalla, incluidos tres buques de desembarco anfibio y dos navíos lanzamisiles, barcos y helicópteros de la Guardia Costera, una unidad de elite de 2 mil marines, 3 mil 500 soldados de la 82 División Aerotransportada –la misma que actuó en las invasiones de República Dominicana, Granada y Panamá–; en fin, según anuncia el Pentágono, están por arribar entre 9 mil y 10 mil militares de Estados Unidos.

El aeropuerto y el tráfico aéreo están bajo el control de su fuerza aérea y sus militares han desplazado a un segundo plano a las fuerzas de Naciones Unidas, a cuyo comando no se subordinan. Surgen protestas de Francia, Brasil, Venezuela y la Caricom, cuyos aviones no reciben permiso de aterrizaje de los yanquis. El formidable despliegue bélico está lejos de ser temporal, ha llegado para quedarse como lo confirman las gráficas declaraciones de la señora Clinton en su visita a Haití y las del vocero del Departamento de Estado Philip Crowley: “
vamos a permanecer allí a largo plazo…”, e igualmente las del general Douglas Frazer, jefe del Comando Sur, a cargo de la "ayuda", extensamente reproducidas por el académico canadiense y experto en geoestrategia Michell Chossudovsky en su artículo "La militarización de la ayuda de emergencia a Haití: ¿es una operación humanitaria o una invasión?", publicado en el sitio web Global Research.

Chossudovsky afirma que
"esta renovada presencia militar estadunidense en Haití será utilizada para establecer un punto de apoyo en el país y también persigue los objetivos estratégicos y geopolíticos de Estados Unidos en la cuenca del Caribe, que están en gran medida dirigidos contra Cuba y Venezuela". Cuba ha mantenido una brigada médica en el país caribeño durante 11 años, que en el momento del terremoto atendía pacientes en 227 de las 237 comunas, apoyada con recursos de alta tecnología aportados por Venezuela. En universidades cubanas se han formado 548 médicos haitianos; con sus colegas cubanos hacen una fuerza de unos mil integrantes, que ahora realiza su labor principalmente en Puerto Príncipe. Mientras el cuello de botella en el aeropuerto no permite que llegue la ayuda, los hospitales de campaña cubanos han atendido a cientos de haitianos y operado a decenas. Cuba desarrolla otros programas de cooperación, también sin costo alguno para Haití, entre ellos uno de alfabetización. Venezuela le suministra petróleo en condiciones muy favorables a través de Petrocaribe basándose en los principios de solidaridad de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).

Esto es lo que molesta a Estados Unidos, que ha sido incapaz de otra cosa en Haití que de saquearlo inmisericordemente apoyándose en sucesivas intervenciones militares desde principios del siglo XX. Al igual que en Honduras, Washington busca yugular allí acciones como las de Cuba y Venezuela que permitan a sus habitantes ponerse por sí mismos sobre sus pies.

Haití fue el primer gran faro revolucionario de la libertad del mundo colonial, ocupó en el siglo XIX el lugar que tocó a Cuba en el XX. Las viejas potencias coloniales y Estados Unidos le han estado haciendo pagar la osadía de su gran revolución social, la primera antiesclavista triunfante de la historia, precursora de la independencia de América Latina.

Washington no va a hacer nada por la libertad y el bienestar de los haitianos. Vivir para ver.


Fuente La Jornada



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