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02 septiembre 2010

Papel Prensa: La justicia tarda pero a veces llega





Por Aram Aharonian


La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, denunció públicamente la apropiación ilegal de la empresa Papel Prensa SA por parte de los dueños de los diarios Clarín, La Nación y La Razón durante la última dictadura militar (1976-1983), y explicitó los acuerdos entre éstos y la junta militar que presidía Jorge Rafael Videla, al difundir un extenso informe basado en documentos originales.

Tras sancionar la ley de servicios de comunicación audiovisual, que terminó con los oligopolios mediáticos y tras 33 años de silencios cómplices e impunidad, la Presidenta anunció que envió a la justicia esta información y al Parlamento un proyecto de ley que declara de interés público la producción de pasta de celulosa y papel para periódicos en este país.

¿Qué pasó en 1976? Los dueños de los tres principales diarios de esa época se apropiaron, en complicidad con el Estado terrorista, de la empresa que las permitiría monopolizar la producción de papel para diarios en la Argentina, una especie de dictadura contra la libertad de expresión.

En esa maniobra realizada en el tramo más brutal y fundacional de la dictadura, se apeló a la tortura y el secuestro de los accionistas originales de la empresa, y fue parte de la alianza estratégica entre la Junta militar y los personeros de los grupos económicos-mediáticos más grandes de la Argentina, que necesitaban del terrorismo de Estado para eliminar la disidencia política y social que se oponía a sus intereses. Los dictadores, garantizaban la prensa silenciada y medios cómplices de sus acciones.

La Presidenta fue más lejos: no se trata de un decreto de expropiación (que era quizá lo que esperaba la derecha), sino, con pruebas en mano (más de 20 mil fojas en el que se detallan los pormenores del despojo) apeló a la transparencia y puso el tema en el tapete político, en la agenda de los poderes legislativo y judicial. El proyecto legislativo insta a la formación de una comisión parlamentaria, con representantes de todos los partidos, para controlar el cumplimiento de lo que sería un trato igualitario que democratice la información.

Sin duda, el lenguaje periodístico-político opositor se ingeniará para calificar ese recorrido que democratiza la palabra como autoritario, arbitrario, totalitario, chavista, adelanta el analista Mario Wainsfeld. Pero algunos dirigentes de la oposición fueron cautos: el radical Ricardo Alfonsín consideró que la mandataria "hizo lo que tenía que hacer" al presentar el informe ante la Justicia, pero prefirió no opinar "sobre la cuestión de fondo" por no poseer "elementos de juicio”. Coincidió con el gobernador socialista Hermes Binner, en respaldo a la decisión de concurrir a la Justicia para profundizar la investigación.

Este seguimiento parlamentario debe hacerse por medio de un marco regulatorio que nunca se hizo, dijo, y añadió que los miembros de esa comisión podrán participar como observadores de las reuniones del directorio de Papel Prensa. El objetivo es darle un trato igualitario a todos los diarios del país, buscando ampliar la capacidad de producción de Papel Prensa para que no haya más importación. Con esta decisión, la Presidenta obligará a todo el arco opositor a discutir sobre un proyecto esencial “para la libertad de prensa”, tal como fue definido por la propia mandataria.

Al comenzar su presentación, la mandataria mostró ante todos las portadas de Clarín y La Naciónde este día que dicen que el gobierno avanza sobre Papel Prensa para controlar la palabra impresa con lo cual están reconociendo, sostuvo, que ese control en realidad hoy está bajo los accionistas mayoritarios de esa Papel Prensa, que son ambos diarios.

La investigación de la Comisión Especial demostró cómo esos medios, que hoy mencionan el tema de la seguridad jurídica, firmaron la compra de las acciones a una familia, como la del banquero David Graiver, muerto en un sospechoso accidente en México en agosto de 1976, familia que luego sería secuestrada y torturada, y de otros empresarios que corrieron la misma suerte también a fines del 76 y principios del 77.

La presidenta se refirió a documentos donde los mismos directores de Clarín y La Nacióncuando pasaron a controlar Papel Prensa reconocieron los acuerdos previos con la junta militar, con la cual brindaron, como se registra en diversas fotografías de la época, en las que se ve a Bartolomé Mitre de La Nacióny a Ernestina Herrera de Noble, actual directora de Clarín, brindando con el dictador Videla.

Ambos directivos se beneficiaron luego de la quiebra del diario La Razón, en 2000, y mediante un pacto se aseguraron el control accionario de Papel Prensa, montando así un monopolio en perjuicio de todos sus competidores.

Cristina Fernández dijo que se demostró que Lidia Papaleo de Graiver, viuda de David Graiver, el dueño de Papel Prensa, fue forzada bajo torturas en el centro clandestino de detención Puesto Vasco a firmar la cesión de la empresa a sólo unos días de que la junta militar decidiera la interdicción de los bienes de esa familia, ya que una vez tomada esta medida no se iba a poder concertar la negociación. El objetivo de los secuestros fue que los Graiver ni sus socios cobraran siquiera el precio vil que le habían puesto a sus acciones.

El síndico general de la nación, Daniel Reposo, dijo previamente que el informe dejó al descubierto la connivencia de sectores del poder civil con la dictadura, apropiándose de bienes de personas en total estado de indefensión, como es el caso de Lidia Papaleo de Graiver, que más adelante fue detenida entre 1977 y 1982, años en los que fue reiteradamente torturada y violada.

“Estando desaparecida (…) me llevaban a declarar envuelta en una manta gris, porque estaba totalmente quemada, perdí mis pechos, mi abdomen y también mis genitales durante la tortura y me operaron en la cárcel de un tumor cerebral por los golpes que recibí”, declaró Lidia Papaleo durante la investigación.

Lidia fue obligada a vender las acciones de la papelera (las que le correspondía por la sucesión) el 2 de noviembre de 1976. “Lidia debía presentar un escrito ante el juez de menores, en representación de su hija, que era menor de edad. Pero el magistrado nunca aprobó la venta. Sin embargo, a los cinco días de firmar el último papel, la detienen”, contó la Presidenta. Eso fue en marzo de 1977.

La serie de irregularidades incluye la venta a una empresa de papel (valga la redundancia) como Fapel, que luego desaparece para surgir bajo los nombres de los compradores reales: los dueños de Clarín, La Nación y La Razón. Cristina Fernández recordó que 28% de acciones que minoritariamente posee el Estado no son de un gobierno, ni de este, ni de otros”, y pidió a la Procuraduría del Estado y a la Secretaría de Derechos Humanos que hagan presentaciones judiciales con estos expedientes.

“Yo tengo la certeza de cómo sucedieron las cosas, pero son los jueces los que deben juzgar y los que pueden condenar. Creo en serio en la división de los poderes del Estado y en la posibilidad de superar esta situación que lleva 33 años de oscurantismo y ocultamientos”, concluyó.

“Con la Justicia por un lado, y el Parlamento por el otro, estamos confiados en que la democracia pueda pasar esta prueba. Queremos una democracia sin tutelaje y una sociedad sin miedo”, concluyó la mandataria.

Durante décadas, Papel Prensa controló el mercado con prácticas monopólicas. El Estado nacional fue un socio bobo, mudo y sumiso ante un poder fáctico superior al de sucesivos gobiernos, dictatoriales o democráticos, señala Wainsfeld en Página 12.

El Congreso deberá analizar un proyecto de ley (cuyo texto no se conoce aún) declarando de interés público la producción de papel para diarios y formando una comisión bicameral para el seguimiento de esa actividad. Mientras, el procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, tendrán a su cargo la misión de preparar la vía judicial, para terminar con tanta impunidad y demandar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad para beneficiarse económica y políticamente.

- Aram Aharonian es periodista uruguayo-venezolano, fundador de Telesur, director del Observatorio en Comunicación y Democracia (ULAC)


Fuente: ALAI

Foto: Jorge Rafael Videla y Ernestina de Noble brindan en la inaguración de la empresa "Papel Prensa".




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09 agosto 2010

Hiroshima y el terrorismo de Estado



Hiroshima y el nacimiento del terrorismo de estado


Por Atilio Boron

El 6 de Agosto se cumplieron 65 años del ataque nuclear de Estados Unidos a la ciudad de Hiroshima, una monstruosidad si precedentes que, tres días después, se reiteraría al arrojar otra bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki. En un primer recuento ambas deflagraciones mataron unas 220.000 personas, 140.000 en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki. La abrumadora mayoría de las víctimas fueron civiles, dado que para ese entonces las dos ciudades no albergaban significativos contingentes militares. Aproximadamente la mitad falleció de inmediato, el mismo día de los bombardeos.

En su edición de hoy al dar cuenta del nuevo aniversario el New York Times comenta que las víctimas instantáneas murieron a causa de la excepcional intensidad de la explosión que redujo la ciudad a cenizas y literalmente vaporizó sus cuerpos, dejando apenas espectrales huellas y sombras en las pocas paredes que quedaron en pie. El resto fue falleciendo a lo largo del tiempo a causa de horribles quemaduras y los efectos de la radiación, que los condenó a una lenta y dolorosa agonía. El recuento actual de las víctimas que murieron a causa de los dos bombardeos llegaba, en el año 2008, a poco más de 400.000 personas y es muy probable que la cifra aumente levemente en los próximos años.

Hasta el día de hoy, los de Hiroshima y Nagasaki son los únicos ataques nucleares de la historia, pero la desorbitada proliferación de armamentos nucleares hace temer por una reiteración de tan trágica experiencia. De hecho, la flota naval estadounidense-israelí que se encuentra al acecho en el estrecho de Ormuz, dispuesta a atacar a Irán, dispone de un formidable arsenal atómico. El Comandante Fidel Castro alertó sobre el riesgo de un holocausto nuclear y le advirtió al Presidente Barack Obama que una vez que de la orden de atacar se pasaría el punto de no retorno y se desencadenaría un conflicto internacional de incalculables y lúgubres proyecciones. Por otra parte, existen fundadas sospechas que las siete bases militares que Álvaro Uribe puso a disposición de Estados Unidos puedan también contar con armamento nuclear. Por algo hay una enconada resistencia a que una delegación de la Unasur pueda inspeccionar dichas bases.

No es exagerado afirmar que la historia del terrorismo de estado comienza con la agresión nuclear norteamericana al Japón. Si de armas de destrucción masiva se trata Estados Unidos se lleva las palmas sin competidor a la vista, y su bombardeo a dos poblaciones indefensas constituye, sin dudas, en el más grave y salvaje atentado terrorista de la historia de la humanidad. Lo anterior no obsta, sin embargo, para que sus sucesivos gobiernos se sientan con la autoridad moral como para acusar y condenar a muchos países –entre nosotros, Cuba y Venezuela- por “fomentar el terrorismo”; tampoco les plantea ningún dilema ético el hecho de dar abrigo dentro de sus fronteras a Luis Posada Carriles, terrorista probado y confeso y a muchos de sus compinches, mientras encierran en prisiones de máxima seguridad a los cinco héroes cubanos que luchaban contra el terrorismo y procuraban desbaratar sus siniestras maquinaciones.

La conmemoración realizada el día de hoy en Hiroshima contó con un ingrediente especial: ¡es la primera vez que un embajador de Estados Unidos participa en un evento de este tipo. ¡El criminal no da muestras de arrepentimiento y sí de soberbia y desprecio! Los representantes diplomáticos, funcionarios y autoridades norteamericanas tradicionalmente evitaron participar de la misma por temor a que su presencia pudiera re-encender el debate sobre el pedido de disculpas que Washington debería hacer por su monstruoso crimen, cosa que Estados Unidos jamás hizo. Tampoco lo hizo con Vietnam, país cuyo territorio fue arrasado tras once años de bombardeos que costaron unas 3.000.000 de víctimas, en su inmensa mayoría civiles. Y tampoco lo hizo por minar los puertos de la Nicaragua sandinista en la década de los ochentas, o por el medio siglo de agresiones y sabotajes, con sus secuelas de muertos y heridos, descargado sobre Cuba. El imperialismo es así, y es inútil esperar que cambie.

Para justificar su brutal agresión Washington dice que el bombardeo atómico ahorró miles de vidas de soldados americanos y japoneses que habrían muerto durante la inevitable invasión a Japón. Sin embargo, son muchos los que, mismo en Estados Unidos, argumentan que el haber arrojado la bomba atómica en alguna isla desierta del Pacífico habría surtido el mismo efecto disuasorio sobre el alto mando japonés y que, por lo tanto, decidir arrojarlas sobre Hiroshima y Nagasaki fue un acto de inhumana y gratuita crueldad. Durante la ceremonia del día de hoy algunos manifestantes reclamaron que Estados Unidos pidiese perdón al Japón y retirara sus bases militares en Japón, reclamo al cual Washington presta oídos sordos. Conviene recordar una sentencia de Albert Einstein en relación a los peligros de una nueva conflagración nuclear: "Si la tercera Guerra Mundial se hace a golpes de bombas atómicas, los ejércitos de la Cuarta Guerra Mundial combatirán con mazos".


- Dr. Atilio A. Boron es Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina -
http: //www.centrocultural.coop/pled -
http://www.atilioboron.com


Fuente ALAI



Nota relacionada:

Un sol de fuego Por Eduardo Galeano



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27 enero 2010

Las wayúu, mujeres de palabras tomar



Por Ángela Castellanos Aranguren
SEMlac

En la Península de la Guajira, compartida por Colombia y Venezuela, viven los wayúu, un pueblo originario cuyas mujeres tejen no sólo mochilas y chinchorros (hamacas), sino también paz.

Mujeres Tejiendo Paz, o Wayunmusurrat en la lengua wayinaki o idioma wayúu, es la organización binacional que nació de la masacre de Bahía Portete, en 2004,
para la defensa de los derechos colectivos de pueblos originarios, y en especial del wayúu, con énfasis en las mujeres y jóvenes.

El 18 de abril de aquel año, un grupo de hombres armados, bajo órdenes del jefe paramilitar cuyo alias era Pablo, entraron a Bahía Portete, un pueblo en la Alta Guajira, y asesinaron a 12 personas, desaparecieron a 30 más y violaron a varias mujeres. Entre los muertos, había cuatro niños que fueron carbonizados y ocho mujeres, algunas cruelmente decapitadas.

"Como consecuencia, unas 600 personas huyeron, muchas de las cuales buscaron refugio en el lado venezolano del territorio wayúu. El gobierno dijo que los wayúu siempre hemos viajado a Venezuela desconociendo el desplazamiento forzado de estas personas", afirmó a SEMlac Telemina Barros, encargada del área de género de Mujeres Tejiendo Paz.

"Los paramilitares mancharon el honor del pueblo wayúu, rompieron la ley indígena que dice que en una disputa a las mujeres no se las toca, pues si bien al violarlas no se las mata físicamente, sí se las está matando por dentro", agregó Barros, quien junto con otras de estas mujeres ha liderado el proceso de justicia en el caso de esta masacre.

Con gran coraje, y haciendo caso omiso a la amenazas contra su vida, Barros viajó a Barranquilla para preguntarle personalmente al jefe paramilitar de alias Jorge 40 -actualmente procesado por la justicia- por qué dio la orden de asesinar al grupo de wayúus, en el cual se encontraban sus tres tías. Sin embargo, la audiencia judicial en Barranquilla fue suspendida, por problemas en el traslado del acusado a esta ciudad.

No obstante, para los wayúus las causas de la masacre serían provocar el abandono de Bahía Portete por parte de los nativos, a fin de que los paramilitares pudiesen apropiárselo para usarlo como punto de exportación en sus rutas de tráfico ilegal de estupefacientes. Otra motivación que se considera es que los wayúu son un obstáculo para los proyectos comerciales que estudian las multinacionales en este lugar.

En cualquier caso, Barros, quien se desempeñaba en el momento de la masacre como inspectora de Policía de Urbilla, la capital wayúu, asegura que los victimarios fueron los paramilitares del Bloque Norte. "Fuimos las mujeres las que recogimos los cuerpos y enterramos a nuestros familiares, a los que pudimos, porque Pablo nos dio 24 horas para hacerlo".

El hecho de que hayan sido las mujeres wayúu quienes conformaron la organización no es de extrañar, ya que ellas son escuchadas en su sociedad, tienen una larga tradición de lideresas y desempeñan un rol fundamental toda vez que la sociedad está organizada por clanes heredados por línea materna.

Además, las mujeres se han convertido en las consejeras de los 'palabreros'- hombres a cargo de la resolución de conflictos- "porque miramos al futuro y pensamos en las próximas generaciones".

Durante 2009, Mujeres Tejiendo Paz realizó tres Encuentros Binacionales. En septiembre pasado, organizaron el Primer Encuentro Binacional de Mujeres Wayúu por la Identidad y el Territorio, en donde se debatieron propuestas tendientes a la conservación de ese pueblo, compuesto por unas 300.000 personas, entre colombianos y venezolanos.

"Exigimos a los Gobiernos de los Estados Unidos y de Colombia el respeto por el territorio ancestral wayúu, por sus pretensiones de instalar bases militares en nuestro territorio sagrado, establecido en el convenio 169 de OIT", dice en uno de sus puntos la declaración final de este Encuentro.

También piden que se reconozca que su territorio es plurinacional y rechazan que en éste se adelanten megaproyectos, tales como hidroeléctricas. "No nos oponemos al desarrollo, sino que pedimos que se respete nuestra cultura y autonomía", puntualiza Barros.

En el aspecto cultural, solicitan a su pueblo que no abandone su territorio ancestral. "Se están perdiendo algunos usos y costumbres debido a que los jóvenes se van a las ciudades huyendo del conflicto armado, y por otras causas", afirmó a SEMlac Betty Granadillo, integrante de Mujeres Tejiendo Paz.

"Por ejemplo, antes un hombre wayúu jamás golpeaba a una mujer. Ahora sí lo hace, en parte por la influencia de la televisión y del conflicto armado, entre otras razones", agregó Granadillo.

Tradicionalmente, cuenta Barros, en la pubertad, la mujer era separada durante dos o tres meses para prepararla para el matrimonio, se le enseñaba sobre tejidos, sexo y plantas naturales para varios fines, entre ellos la planificación familiar.

"La organización Wayuumunsurat ha venido trabajando en la visibilización de la problemática de las mujeres wayúu, quienes han sufrido en carne propia el conflicto armado de los grupos paramilitares, pero siempre resaltando nuestros usos y costumbres para enseñarle a la humanidad la importancia de la mujer en todo el sentido de la palabra, ya que somos quienes damos vida, somos protectoras de vida, conservamos y aprendemos de nuestras abuelas los valores que representa el ser mujer wayúu", afirmó Débora Barros, coordinadora de Mujeres Tejiendo Paz.


Fuente Rebelión

Foto http://organizacionwayuumunsurat.blogspot.com/


El énfasis es mío



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