27 mayo 2010

Comadronas indígenas luchan por derechos reproductivos



Sistema oficial en Guatemala empieza a aceptar prácticas de parto tradicionales


Por Louisa Reynolds, Noticias Aliadas

Se estima que las comadronas indígenas atienden casi dos tercios de los nacimientos en Guatemala, y su trabajo ha resultado vital en el reconocimiento de la medicina de los pueblos indígenas. Pero aunque desempeñan una parte clave del proceso de coordinación entre las redes de salud tradicional y el sistema de salud oficial que se está realizando actualmente en todo el país, el sistema occidental tiene todavía que ajustarse plenamente para incluir estas tradiciones antiguas y respetadas.

Juana Ajquejay Batz, 45 años, es una comadrona que ha pasado más de 15 años ayudando a dar a luz niños en la municipalidad de Patzicía, departamento de Chimaltenango, en las montañas centrales de Guatemala. Ella dice que mientras no haya complicaciones el hogar es el lugar más adecuado para recibir un nuevo miembro de la familia.

“Las mujeres prefieren dar a luz en sus casas puesto que allí pueden preparar lo que es necesario y disponer de sus propias cosas”, dice Ajquejay Batz. “Están acompañadas por su madre y su esposo y tienen a sus otros hijos cerca, lo que les permite estar tranquilas”.


ATENCIÓN PERSONALIZADA

El trabajo de Ajquejay Batz empieza con un chequeo prenatal, durante el cual examina las condiciones del hogar y aconseja a los próximos padres sobre el espacio y las cosas que se requerirán para el nacimiento. Trata de hacer participar al padre en el control del embarazo, y guía a la madre en nutrición prenatal. Evalúa la posición y crecimiento del feto dentro del vientre.

Durante el parto, ella comunica seguridad, confianza y calma a la madre, y le sirve infusiones calientes de manzanilla, espliego y comino, ayudándola a mantenerse abrigada y relajada, lo cual hace más fácil pujar con fuerza.

Dentro de la cultura maya, el nacimiento es un “proceso frío” —el bebe deja el vientre cálido de la madre para salir a un ambiente frío—, de modo que debe ser equilibrado con un entorno abrigado en que la mujer se sienta arropada y disponga de bebidas calientes.

Pero aunque estos elementos son considerados importantes para asegurar el bienestar de la mujer durante el parto, los centros de salud no los toman en cuenta. Por ejemplo, las familias mayas creen que la placenta desempeña un papel importante y debe ser quemada y más tarde enterrada en un lugar apropiado a fin de asegurar la debida recuperación de la madre y la salud del recién nacido. Sin embargo, esta práctica no es aceptada dentro de los protocolos del sistema nacional de salud.

Ajquejay Batz dice que cuando detecta una complicación durante el nacimiento, el primer problema es convencer a las familias para llevar a la mujer a un centro de salud. Cuando llegan al centro, el personal médico le prohíbe acompañar a la parturienta.


OBSTÁCULOS POR VENCER

Para la Alianza Nacional de Mujeres Indígenas para la Salud Reproductiva y otras organizaciones mayas, respetar el derecho de las mujeres a tener nacimientos en la posición que prefieran es el primer paso significativo que debe ser adoptado por los centros de salud guatemaltecos para reconocer el valor de las prácticas tradicionales mayas de dar a luz.

Por ello, actualmente, a instancia de estas organizaciones sociales, una de las primeras tareas de la Unidad de Salud de los Pueblos Indígenas e Interculturalidad, creada en noviembre de 2009 con el objetivo de darle mayor pertinencia cultural al sistema de salud público, ha sido revisar los protocolos del sistema nacional de salud a fin de que las mujeres puedan decidir qué posición prefieren para traer a sus hijos al mundo.

Entretanto, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) está readecuando sus salas de parto y capacitando a su personal en las prácticas indígenas.

Diversas organizaciones están demandando que todas las guatemaltecas tengan acceso a servicios de salud que estén bien equipados y respeten las diferentes maneras de dar a luz.

Aunque reconocen que el MSPAS ha hecho avances en integrar los dos sistemas de atención en salud, organizaciones tales como la Alianza Nacional de Mujeres Indígenas por la Salud Reproductiva quieren que su experticia sea reconocida plenamente y que sean incluidas dentro de los servicios de salud reproductiva del país en todos los niveles de la atención médica.

La organización sostiene que la relevancia cultural de su trabajo significa que el Estado debe establecer un registro profesional de sus miembros y por consiguiente asignar un presupuesto para pagarles y promover el intercambio de experiencias y relaciones respetuosas entre el personal de salud entrenado en la medicina occidental y las terapias indígenas.

Lourdes Xitumul, directora de la Unidad de Salud de los Pueblos Indígenas e Interculturalidad, dice que se han logrado avances y que la norma sobre partos en posiciones tradicionales indígenas ya se está aplicando en centros de atención primaria y hospitales regionales, pero que en hospitales de las ciudades o especializados las mujeres no reciben todavía la elección de cómo dar a luz.

En Guatemala, las mujeres indígenas mueren en el embarazo o dando a luz en un porcentaje tres veces mayor que las mujeres no indígenas. Según el MSPAS, la tasa de mortalidad para las primeras es 211 por 100,000 mujeres embarazadas, y para las segundas 70 por 100,000 nacidos vivos. Las regiones predominantemente indígenas y rurales del norte, noroeste y suroeste muestran las cifras más altas.

Aunque la mortalidad materna no siempre puede ser evitada, los riesgos pueden reducirse grandemente con acceso adecuado a atención obstétrica de emergencia. Una de las principales complicaciones que pueden presentarse durante el nacimiento o inmediatamente después es la hemorragia, que puede producirse en ausencia de centros de emergencia y una red de caminos accesibles, la falta de un programa de banco de sangre y el costo prohibitivo para la mayoría de familias de acceder a servicios médicos y transporte eficiente.

Sin embargo, no es sólo un problema de recursos. Una de las principales dificultades experimentadas por mujeres indígenas que tratan de acceder a servicios de atención en salud es la barrera del idioma, que se deriva en desinformación, mayores riesgos y trato irrespetuoso o incluso humillante cuando se atienden en centros de salud.

De hecho, diversos estudios han mostrado que uno de los principales factores que hacen vulnerables a las mujeres a mayor riesgo de mortalidad materna es la falta de atención de calidad o culturalmente pertinente. Esto ha llevado a muchas mujeres indígenas a negarse a acceder a los servicios de salud pública durante todo su embarazo y postparto, incluso cuando ello podría salvarles la vida.


Fuente Rebelión



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21 mayo 2010

La rebelión estudiantil de Puerto Rico





Por Ángel Guerra Cabrera


La huelga general en la Universidad de Puerto Rico culmina su séptima semana y es ya el enfrentamiento más prolongado y agudo de un sector de la sociedad puertorriqueña con la impopular administración del gobernador Luis Fortuño. Este ha ofendido y menospreciado a una casa de estudios cuyos 11 planteles se esparcen por toda la geografía isleña, con fuertes lazos en la sociedad y la familia, enraizada en el imaginario colectivo como depositaria del acervo de la nación: la preservación y enriquecimiento de la cultura nacional y del ideal independentista; el debate democrático de ideas y el ejercicio del pensamiento crítico, el impulso a la investigación científica, y la defensa de la educación pública y gratuita, médula de la actual lucha estudiantil.

La huelga universitaria se inserta en la resistencia del pueblo puertorriqueño contra las draconianas medidas neoliberales de Fortuño, pero se destaca por la vibrante solidaridad nacional e internacional que ha concitado, en primer lugar porque defiende una causa noble y justa pero también por su creatividad política, madurez, discurso renovador y novedosos métodos de comunicación dentro del movimiento estudiantil y de este con la sociedad, entre los cuales Radio Huelga, que con mínimos recursos y mucho ingenio se ha implantado como vocera oficial de los huelguistas.

Las medidas de Fortuño han implicado privar al presupuesto de una parte importante de los fondos destinados a la educación, la salud, la cultura y la asistencia social en lo que constituye una abdicación de la función del Estado como garante de estos servicios. Como consecuencia el gobernador ha echado a la calle a más de 15 000 empleados públicos y congelado los salarios del sector. Pero su proyecto estrella son las llamadas alianzas público-privadas, que no son más que una forma enmascarada de privatizar muchas actividades del Estado.

Cuando anunció las medidas, Fortuño dijo que la Universidad no estaba incluida pero meses más tarde se fue contra la casa de estudios aduciendo lo costoso que resultaba para el presupuesto el “privilegio” de estudiar, lo que provocó la indignación de los estudiantes. La realidad es que sucesivos gobiernos neoliberales han desfondado deliberadamente a la Universidad de Puerto Rico con el objetivo de privatizarla. La han privado de ingresos sobre los nuevos impuestos basándose en una ley mañosa y la han endeudado en cientos de millones de dólares a través de la construcción de obras fastuosas, que con frecuencia han terminado en manos privadas.

Ya en 2005 los estudiantes se fueron a la huelga contra este estado de cosas y en el gobierno de Fortuño han denunciado la grave situación en que se está colocando a la casa de estudios y presentando propuestas para solucionarla sin que las autoridades de la institución se hayan dado por enteradas. Así estaban las cosas cuando el presidente de la universidad anuncia públicamente que habrá una reducción de 100 millones de dólares en el presupuesto para 2011, la eliminación de las exenciones de matrícula y un aumento de esta. Fue la gota que colmó la copa y llevó a la convocatoria de un paro estudiantil de 48 horas por una asamblea general, que desembocó finalmente en la huelga general indefinida ante la cerrazón de las autoridades para escuchar las propuestas de los estudiantes.

Durante este proceso ha contrastado la voluntad negociadora de los alumnos con el ánimo represivo e intransigente del gobernador y las autoridades universitarias. La policía puso bajo sitio a varios recintos impidiendo la entrada de agua y alimentos a los estudiantes en resistencia. Esto hizo que a la gran simpatía por el movimiento se sumara la indignación y que la coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico, los principales sindicatos y organizaciones populares y la comunidad artística convocaran a un día de paro en solidaridad con los estudiantes que presenció a decenas de miles de personas manifestarse ante los muros de Río Piedras mientras un juez con decencia ordenaba a la policía facilitar el acceso de suministros.

Los estudiantes se niegan a levantar la huelga hasta lograr un compromiso de la otra parte que asegure la exención de matrícula y la no privatización de las instalaciones y seguramente continuarán recibiendo la creciente solidaridad de la intelectualidad isleña, latinoamericana y de todos los que abogan en el mundo por el derecho a la educación pública, gratuita y universal de calidad. Una lucha admirable.


Fuente Argenpress

Foto: Mural de Che Universidad de Puerto Rico. Rio Piedras San Juan, PR.


Nota relacionada:

Puerto Rico: Agresión policial a estudiantes y sindicalistas provoca 25 heridos KAOSENLARED.NET



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18 mayo 2010

La bananera república estadounidense



Por Koldo Campos Sagaseta

El desastre ecológico y las decenas de muertos que ha provocado en el Golfo de México la explosión y hundimiento de una plataforma petrolera, vuelve a colocarnos frente a la triste realidad de una república bananera, y hablo de la estadounidense, que a su natural torpeza e ignorancia, agrega la arrogancia de creerse paradigma de todas las virtudes y, en consecuencia, imprescindible guía para los demás países a los que se empeña en dictar pautas para su progreso y desarrollo.

Y estos tres ingredientes: ignorancia, torpeza y arrogancia, suelen ser demoledores cuando suman sus letales efectos. Si esta catástrofe hubiera ocurrido en cualquier otro país americano, a los grandes medios no les habría faltado tiempo para denunciar la pésima gestión del accidente, la incompetencia puesta en evidencia o la irresponsable ocultación de datos. Pero ha ocurrido en Estados Unidos, donde su presidente, apenas hacía un mes que había levantado la prohibición de realizar nuevas exploraciones de gas y petróleo por el riesgo que conllevan y donde acaba de volver a cancelar los permisos hasta que no se investigue y se conozca lo ocurrido.

De momento, las únicas certezas que parece tener el presidente Obama es que será la empresa British Petroleum la que asuma los costos del desastre, y que todas las valoraciones que funcionarios de distintos niveles estuvieron manejando y haciendo públicas en los primeros días del desastre resultaron erróneas; ni las fugas de crudo eran las que se afirmaron, ni la gravedad de los vertidos era el que se estimaba, ni la velocidad de la mancha ha sido la que se preveía. Todas las medidas adoptadas han sido insuficientes o simples desatinos; ni prender fuego a las manchas ha servido para extinguirlas ni las barreras flotantes han evitado su avance.

De las decenas de muertos y desaparecidos nadie se acuerda.

Imposible no recordar el paso del huracán Katrina años atrás. Y no sólo por afectar el mismo litoral sino por el grado de ineptitud demostrado en ambos casos y que retrata a los Estados Unidos como la más bananera de todas repúblicas.

En aquella ocasión, a pesar de saberse la trayectoria y dirección de la tormenta Katrina desde siete días antes, sólo a última hora comenzaron a activarse los mecanismos de seguridad y socorro; sólo fueron trasladados los ciudadanos que pudieron costearse su salvación; los guardias nacionales encargados de preservar las vidas en las ciudades y comarcas inundadas, no estaban en ese servicio, sino empleados en otros afanes y oficios, a 12 mil kilómetros de distancia, en Iraq; buena parte del material de socorro que debió servir para resguardar la vida de la población amenazada por la tormenta, ya transformada en huracán, tampoco estaba donde debía sino en Iraq; no había refugios en condiciones ni dotados de comida, linternas, mantas o agua potable; la población más pobre y más negra fue la más perjudicada y la que más muertos y desaparecidos aportó a la tragedia; turbas armadas asaltaron algunos supermercados y policías provocaron más víctimas disparando sobre alborotadores y personas desesperadas; a las zonas de desastre llegaron antes los periodistas que los médicos y las cámaras de televisión antes que los botiquines; todavía se ignora el número de muertos y desaparecidos; el presidente estaba de vacaciones.

Por si no bastaran los citados ingredientes para definir como bananera esa república, buena parte de las ayudas destinadas a auxiliar a las víctimas se extraviaron por el camino y terminaron transformadas en vacaciones caribeñas, viajes a Australia y otros dispendios parecidos.

No es el primer grave accidente que ocurre este año en Estados Unidos ni tampoco el primer símil que pueda hacerse entre la sociedad que más alardea de progreso y desarrollo y el tercermundismo más ramplón.

En los primeros días de abril morían alrededor de 30 trabajadores en una mina de Virginia, tras una explosión cuyo origen aún se busca aclarar. La empresa Massey Energy´s Performance Coal, dueña de la mina, dispone de un largo historial de mortales accidentes. De hecho, tres años antes, en otro accidente ocurrido en su mina Sago, de Virginia, murieron 12 obreros. En aquella ocasión la empresa se declaró culpable de 10 cargos criminales vinculados a ese siniestro y en el 2009 tuvo que pagar 2, 5 millones de dólares en multas, bastante menos, obviamente, de lo que tendría que invertir en las medidas de seguridad que ignora.

En febrero de este año también se registraba una enorme explosión en una central eléctrica en Connecticut, cuyo desenlace en relación a las posibles víctimas causadas sigue siendo un misterio. Según las primeras informaciones de la policía local, recogidas por la cadena estadounidense NBC, la explosión había provocado “múltiples muertos y heridos”. El periódico local “Hartford Courant” aseguraba que cerca de un centenar de trabajadores se hallaban en el interior de la planta cuando sobrevino la explosión.

El administrador de la planta, Gordon Holk indicó que un indeterminado número de trabajadores estaba desaparecido, y que estaban procediendo a su búsqueda y rescate. Algunos testigos afirmaron haber visto cuerpos por todas partes y que bajo los escombros quedaban muchas víctimas. Sin embargo, la policía sólo reportó la muerte de dos trabajadores y un centenar de heridos, para que tres meses más tarde se siga sin saber qué fue, en verdad, lo que pasó y cuantas personas perdieron la vida.


Fuente Rebelión



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Europa en el espejo argentino



Por Atilio A. Boron

Luego de hacer estragos en su patria de origen, Estados Unidos, el “virus neoliberal”, para usar la acertada expresión de Samir Amin, ha contagiado Europa. Ante los síntomas inocultables de la crisis, los mercados reaccionan con su explosiva mezcla de rapacidad e irracionalidad y evidencian su escepticismo ante las recetas de salida de la crisis elaboradas por el G-20, el FMI o el BM. Para colmo, este fin de semana, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, declaró que “el salvataje de un billón de dólares aprobado por la UE y el FMI es sólo para ganar un poco de tiempo”. Esta opinión fue secundada por el economista-jefe del BCE, Jürgen Stark, quien además dijo que “cuando los mercados se vuelven locos, nadie puede prever las consecuencias”.

El carácter estructural y de larga duración de la crisis es evidente, y sus dimensiones son impresionantes: en Grecia el déficit fiscal en relación con el PBI orilla el 14 por ciento; en Irlanda, casi el 15; en España, está a centésimos del 12; en Portugal supera ya el 9 y en Gran Bretaña, de la cual pocos hablan, el déficit fiscal es apenas una centésima inferior a la incendiada Grecia: 13 por ciento. Estas cifras se apartan brutalmente de las estipuladas en el ya difunto Tratado de Maastricht, por el cual los países europeos se comprometieron a mantener su déficit fiscal por debajo del 3 por ciento del PBI. Todo esto ocurre porque, ante el estallido de la crisis en el verano boreal del 2008, los gobiernos ordenaron al Banco Central Europeo y a sus propios bancos rescatar a las grandes empresas afectadas por la crisis; tal como lo habían hecho en Estados Unidos Bush y Obama, demostrando, por la vía del ejemplo, que la doctrina de la “autonomía del Banco Central” es una engañifa sólo destinada al consumo de los sumisos gobiernos de la periferia.

El problema con estos rescates es que más pronto que tarde los fenomenales desembolsos realizados por los gobiernos se convierten en una deuda de proporciones gigantescas, originando un incontenible crecimiento del déficit fiscal. Dado que hasta hace pocas semanas el FMI se abstuvo de siquiera lanzar una advertencia a los países del mundo desarrollado (cuando por déficit muchísimo menores envía sus letales misiones a cualquier país del Tercer Mundo), el problema no suscitó mayor atención salvo entre los pocos que estaban realmente al tanto de la situación y no creían en las ingeniosas metáforas utilizadas por los gurúes del capitalismo que hacía un año venían hablando de los “brotes verdes” que anunciaban el fin de la crisis.

Charlatanes irresponsables (al igual que los que en la Argentina pronosticaban en marzo del 2002 que para fines de ese año el dólar se cotizaría entre 12 y 14 pesos por unidad), sienten ahora que el mundo se les viene abajo: el euro se desploma, la Eurozona está a punto de desintegrarse, y como los gobiernos capitalistas sólo conciben la salida de la crisis haciéndosela pagar a los trabajadores, el clima social se carga de una conflictividad no vista desde los sucesos de 1968, aunque algunos se remontan hasta las postrimerías de la Primera Guerra Mundial.

La propuesta para griegos y españoles es un calco de las que el FMI impulsara en América latina y que sólo sirvieron para acelerar el derrumbe, siendo el caso argentino el espejo más fiel de lo que probablemente les espere a muchos países de la Unión Europea que todavía se aferran al catecismo neoliberal. El Wall Street Journal del 12 de mayo señalaba que “en la Eurozona y en menos de un mes el FMI dejó de ser un paria para convertirse en una institución esencial cuya bendición es necesaria para los países que necesitan paquetes de rescate”. Este verdadero Dr. Mengele de las economías –que sigue siendo el mismo de antes, pese a declaraciones públicas en contrario– fue el que las autoridades de la Unión Europea eligieron para que administre los remedios que resolverán la crisis. Por eso no sorprende ver a una Europa en pie de guerra social, como respuesta a un programa de ajuste tan brutal como los que padecimos en América latina.

Al igual que en Grecia, el ajuste recesivo de Rodríguez Zapatero en España tiene como uno de sus puntales la reducción salarial del 5 por ciento para la mayoría de los trabajadores y la congelación para los de menor ingreso, los llamados “mileuristas” (por ser aproximadamente ésa la suma que ganan mensualmente). Para demostrar que habrá austeridad para todos, y que ésta será progresiva, el gobierno español decidió que desde el cargo de secretario de Estado para arriba, la reducción sería del 15 por ciento. El único detalle es que mientras el presidente del gobierno español gana 91.982,40 euros por año (cerca de 8000 euros mensuales, amén de diversos gastos que corren por cuenta del erario), el recorte del 15 por ciento difícilmente le producirá alguna merma en su capacidad de ahorro y consumo. Pero para los sectores inferiores de la administración pública –cuyos ingresos oscilan, con premios, complementos y pagas extraordinarias, en torno de los 2000 euros mensuales–, los 100 euros que les serán reducidos incidirán negativamente en su nivel de vida.

David Cameron, el nuevo premier británico, fue más flemático y ordenó una reducción del 5 por ciento de sus emolumentos, pese a que su sueldo anual de 207.500 libras esterlinas (sumando el que le corresponde como premier y como miembro del Parlamento) más que duplica el de su colega español. Estos dos ejemplos bastan para caracterizar la filosofía que inspira estos programas de ajuste. Agréguese a ello que en ningún país de la UE esta reducción del gasto afecta al voluminoso presupuesto militar, parte del cual se destina a financiar guerras inmorales e infames como las que se están librando en Irak y Afganistán. Lo que sí se reducirá será la suma destinada a la cooperación internacional. Sólo en el caso español esto significa una baja de 600 millones de euros, un 8 por ciento en relación con lo previamente presupuestado.

En este contexto, no deja de ser llamativa la conversación telefónica que sostuvieron el 11 de mayo Obama y Rodríguez Zapatero, sobre todo cuando el primero le aconsejó que tomara medidas resolutivas “para calmar a los mercados”. Esta frase es más que semejante a la que en su momento pronunciara el ex presidente Fernando de la Rúa en vísperas del derrumbe de la convertibilidad, cuando también él –como Obama ahora– creía que era imprescindible y factible “llevar tranquilidad a los mercados”. En realidad, los mercados son una institución en la cual la crispación, el desenfreno y la irracionalidad son la norma; además, sin importar cuánto se haga a su favor, son insaciables y siempre querrán más, como se lo hicieron saber a De la Rúa y Cavallo en diciembre del 2001. En las páginas finales del primer tomo de El Capital, Marx describió con vívidos caracteres la naturaleza de los capitalistas y los mercados al decir que “el capital experimenta horror por la ausencia de ganancia... Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz (...) Al 20 por ciento, se pondrá impulsivo; al 50 por ciento se vuelve temerario; por 100 por ciento, pisoteará todas las leyes humanas; y por 300 por ciento no hay crimen que lo arredre, aunque corra el riesgo de que lo ahorquen”. La experiencia de los dos últimos años le dan la razón, y la crisis recién está comenzando a manifestarse.


Fuente Página/12

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14 mayo 2010

Garzón, la justicia y la memoria




Por Ignacio Ramonet

La prensa mundial, las asociaciones de defensa de los derechos humanos y los más eminentes juristas internacionales no salen de su estupor. ¿Por qué la justicia española, que tanto hizo estos últimos años para reprimir los crímenes de lesa humanidad en distintas partes del globo, quiere sentar en el banquillo a Baltasar Garzón, el juez que mejor simboliza el paradigma contemporáneo en la aplicación de la justicia universal?

Los medios internacionales recuerdan los méritos del "superjuez": su trascendental papel en el arresto del dictador chileno Augusto Pinochet en Londres, en 1998; su denuncia de las atrocidades cometidas por los militares en Argentina, Guatemala y otras dictaduras latinoamericanas; su empeño en desmantelar a los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) y en enviar a los tribunales a Felipe González; su oposición a la invasión de Irak en 2003; y hasta su reciente viaje a Honduras para advertir a los golpistas de que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles.

Como juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón ha encausado a unos mil activistas de la organización ETA (la derecha sugirió que se le concediera por eso el Premio Nobel de la Paz....). Lo que ha dado lugar a críticas, en particular su decisión de ordenar, en 1998, el cierre del diario Egin . O sus órdenes de detención, bajo régimen de incomunicación, de personas acusadas de terrorismo. Organismos como el Comité para la Prevención de la Tortura, del Consejo de Europa, reclaman la abolición de esa modalidad de detención. También se ha criticado la inmoderada afición del "juez estrella" por los primeros planos mediáticos.

En cualquier caso, Garzón ha demostrado ser un juez alborotador, independiente e incorruptible. Por eso ha acumulado tantos adversarios y se ve perseguido hoy por los corruptos de la trama "Gürtel" (1) y los herederos del franquismo. En el Tribunal Supremo hay, en efecto, tres denuncias contra él. Una sobre los honorarios que habría percibido por unas conferencias en Nueva York patrocinadas por el Banco Santander. Otra sobre unas escuchas telefónicas ordenadas en el marco de la investigación sobre la red "Gürtel". Y la principal: por investigar los crímenes del franquismo.

Dos organizaciones ultraconservadoras le acusan de "prevaricación" (2) por haber iniciado, en octubre de 2008, una investigación sobre las desapariciones de más de cien mil republicanos (cuyos restos yacen en las cunetas y fosas, sin derecho a un entierro digno) y sobre el destino de 30.000 niños arrebatados a sus madres en las cárceles (3) para ser entregados a familias del bando vencedor durante la dictadura franquista (1939-1975).

Si le declararan culpable, Garzón se enfrentaría a una suspensión de entre diez y veinte años. Sería una vergüenza. Porque, en el fondo, este asunto gira en torno a una cuestión central: ¿qué hacer, desde el punto de vista simbólico, con la Guerra Civil? La decisión administrativa tomada en 1977, con la Ley de Amnistía (que, en lo inmediato, buscaba esencialmente sacar de prisión a cientos de detenidos de izquierda), fue la de no hacer justicia y no encarar ningún tipo de política de memoria.

Obviamente, a 71 años del final del conflicto, y al haber desaparecido, por causas biológicas, los principales responsables, hacer justicia no consiste en llevar materialmente a los acusados de crímenes abominables ante los tribunales. Éste no es sólo un asunto jurídico. Si tanto apasiona a millones de españoles es porque sienten que, más allá del caso Garzón, lo que está en juego es el derecho de las víctimas a una reparación moral, el derecho colectivo a la memoria, a poder establecer oficialmente, sobre la base de atrocidades demostradas, que el franquismo fue una abominación. Y que su impunidad es insoportable. Poder enunciarlo, proclamarlo y mostrarlo en "museos consagrados a la Guerra Civil", por ejemplo; en los manuales escolares de historia; en días de solemne homenaje colectivo, etc. Como se hace en toda Europa en solidaridad con las víctimas del nazismo.

Los partidarios de la "cultura del ocultamiento" acusan a Garzón de querer abrir la caja de Pandora y enfrentar de nuevo a los españoles. Insisten en que en el otro bando también se cometieron crímenes. No acaban de entender la especificidad del franquismo. Se comportan como un periodista que, deseando organizar un "debate equilibrado" sobre la Segunda Guerra Mundial, decidiese: "Un minuto para Hitler y un minuto para los judíos".

El franquismo no fue sólo la guerra (en la que el general Queipo de Llano afirmaba: "Hay que sembrar el terror eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensan como nosotros.") fue sobre todo, de 1939 a 1975, un régimen autoritario de los más implacables del siglo XX que usó el terror de forma planificada y sistemática para exterminar a sus oponentes ideológicos y atemorizar a toda la población. Afirmar esto no es una consideración política, sino una constatación histórica.

La Ley de Amnistía condujo a imponer, sobre la "banalidad del mal" franquista, una suerte de amnesia oficial, una "escotomización", o sea un mecanismo de "ceguera inconsciente" (en este caso colectiva) mediante el cual un sujeto hace desaparecer hechos desagradables de su memoria. Hasta que un día regresan a borbotones, en un estallido de irracionalidad.

Es lo que ha querido evitar el juez Garzón. Revelar la naturaleza malévola del franquismo, para que la historia no pueda repetirse. Nunca más.

Notas:

(1) Que afecta a personalidades del Partido Popular, en especial al ex tesorero del PP, Luis Bárcenas.

(2) La prevaricación consiste en que una autoridad dicte una resolución, a sabiendas de que dicha resolución es injusta.

(3) Ricard Vinyes, Irredentas. Las presas políticas y sus hijos en las cárceles franquistas , Planeta, Barcelona, 2002. Ver el documental Els nens perduts del franquisme (Los niños perdidos del franquismo), de Montserrat Armengou y Ricard Belis.



Fuente Le Monde Diplomatique


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Más: Suspenden en España al juez Baltasar Garzón BBC Mundo



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La dictadura de los mercados



Por Carlos Martínez

Hace tiempo, años, que Attac lo está denunciando. La dictadura de los mercados, está por encima de la democracia, no digamos de la representativa, tan olvidadiza y asustadiza ella.
En Attac estamos más de diez años informando y creando opinión, exigiendo el control democrático de los mercados financieros y la creación de impuestos sobre las transacciones. Esos mismos especuladores que exigen ahora menos gasto público, despidos baratos y privatización del sector público, esos delincuentes, NO PAGAN IMPUESTOS. Es decir, nos exigen, pero ni contribuyen ni pagan la crisis que han creado y el paro que están generando a consecuencia de ella.

Pero lo peor es que “los mercados” se están saliendo con la suya y poniéndonos de rodillas a la sociedad en su conjunto. Cierto es que están sojuzgando a los gobiernos europeos en general y español en particular, imponiendo antidemocráticamente sus tesis e ideología económico-política, pero también que esto se está haciendo con el consentimiento de la ciudadanía europea y de las y los habitantes del Estado Español de forma muy destacada.

La única actitud digna ahora de gobiernos pero también de la ciudadanía es exigirles, transparencia, control de movimientos e impuestos. Las y los ciudadanos españoles tenemos por ahora una actitud vergonzosa, de silencio y sumisión que no se ve por ningún lugar del mundo.

Estos días en Madrid, tendrá lugar una Cumbre Alternativa de los Pueblos, "Enlazando Alternativas" que culmina el 16 con una manifestación en Madrid. Esta cumbre denunciará los tratados comerciales que la UE trata de imponer a latinoámerica. Así como desmanes de las compañías multinacionales por allí. Pues bien, empecemos a ser prácticos y además humildes. Los y las latinoamericanas, están demostrando tanto en el poder como en la oposición, una capacidad de movilización, coraje y sacrificio del que aquí carecemos, es decir necesitamos su apoyo y solidaridad y no al revés. Somos tan eurocéntricos y eurocéntricas, tan soberbios y soberbias, que todavía pensamos que nuestro apoyo le puede servir a alguien. No nos engañemos, la ciudadanía americana, africana, asiática es la que está dando la cara. Necesitamos su apoyo y el de los Presidentes "amigos" para frenar el neoliberalismo, el mismo que esta destruyendo nuestro estado del bienestar, nuestras conquistas sociales.

Necesitamos aprender de ellas y ellos para recuperar la dignidad. Por lo pronto, humildemente os digo o hacemos algo, o dentro de muy poco todas y todos los trabajadores/as y pensionistas del Reino de España, vamos a sufrir mucho.

Es hora de exigir y exigirnos responsabilidades. La crisis por ahora no se está resolviendo sino mediante la refundación del Neoliberalismo. Es el triunfo, no solo del capital especulador, sino de las derechas y los poderosos que llevan años tratando de laminar el estado del bienestar y el sector público. No nos escudemos pues en los fallos y renuncias de otras y otros, de los sindicatos domesticados o de los gobiernos. Mejor preguntémonos que estamos haciendo nosotras y nosotros.

A LA CALLE QUE YA ES HORA. En Madrid el 16 en Cibeles, a medio día, debiéramos iniciar el cambio hacía la movilización social, sin esperar a nadie, sin pedir perdón, sin miedos, pero con mucha responsabilidad y cabeza. La respuesta democrática debe comenzar a articularse ya.

La UE, la presidencia española, no están en condiciones de imponer nada a Latinoamérica y el Caribe, que no cuente con el apoyo de sus oligarquías y de los EE.UU. de hecho a punto ha estado de fracasar la cumbre, por la torpeza gravísima de invitar a un presidente golpista por heredero de un golpe de estado, en Honduras, pues los gobiernos americanos con Brasil a la cabeza han plantado cara. Debemos ser solidarias y solidarios con las hermanas y los hermanos americanos, si, pero sobre todo debemos comenzar a trabajar y luchar porque Europa y el Estado Español no sepulten ya lo que de Estado Social europeo queda. Debemos apoyar y sostener a quienes si están teniendo el arrojo de discutir el neoliberalismo, la crisis climática e incluso el capitalsmo. Pero tambien pedirles apoyo, las y los necesitamos.

Los pensionistas, trabajadores y trabajadoras públicas, personas a punto de jubilarse, los enfermos y las enfermas de las clases populares del Reino de España, no pueden pagar los que otros han provocado. Los capitalistas han creado la crisis y encima no pagan impuestos,lo repito hasta la saciedad.

Hemos de empezar a reaccionar el domingo 16 de mayo en Madrid y luego en cada lugar.


Carlos Martinez es Presidente de Attac España


Fuente Rebelión


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Imagen Falco



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