19 febrero 2010

¡Es Europa, estúpidos!



Por Juan Torres López

Me sirvo de la famosa frase del asesor de Clinton en las elecciones de 1992 James Carville ("¡Es la economía, estúpidos!"), para referirme a la consciente confusión que se está generando desde los medios liberales sobre la situación económica de los países de la periferia europea.

Como es inevitable dado su nivel más atrasado de desarrollo, países como España, Portugal o Grecia han tenido que hacer en los últimos años un gran esfuerzo presupuestario para tratar de alcanzar los niveles de convergencia y bienestar de su entorno más próximo. Sin embargo, en gran medida ha sido insuficiente porque las políticas neoliberales de los últimos años debilitaron sus sistemas productivos y porque los pactos de estabilidad (y la propia voluntad de gobiernos que hacían suyas estas políticas) les obligaron a restringir el gasto. Pero incluso así, algunos pudieron presentar mejores registros y cumplimientos de los pactos de estabilidad que otros grandes países con más poder para saltárselos. Hoy día, Grecia no es ni mucho menos el país europeo que tiene más deuda en porcentaje del PIB y el de España está unos veinte puntos por debajo de la media y, por supuesto, ninguno de ellos ha dejado de hacer frente a sus compromisos.

En los últimos meses, la crisis financiera causada por el irresponsable y a veces incluso criminal comportamiento de gran parte de la banca internacional desembocó, como es bien sabido, en una gran recesión a la que los gobiernos han debido hacer frente, para evitar un completo colapso económico, con planes extraordinarios de gasto. Esa y no otra ha sido la circunstancia que ha hecho subir el déficit presupuestario a niveles tan elevados. Es una burda mentira, por tanto, afirmar que éste último se debe a la irresponsabilidad presupuestaria del gobierno (Grecia, España y Portugal son "unos cuantos derrochadores" según David Sanger en el suplemento en español de The New York Times que acompaña a El País del 18 de febrero). Como es una simple maldad afirmar, como hace el expresidente Aznar, que no se debería haber realizado ese gasto e incurrir en el déficit subsiguiente. Ni los gobiernos más liberales han dejado de llevarlo a cabo y es seguro que sin él la economía española estaría hoy día en el desastre más absoluto.

Otra cosa es que precisamente quienes critican ahora el déficit ganaran el pulso a la hora de diseñar las respuestas fiscales a la crisis y hayan conseguido evitar que se le haga frente con más recursos obtenidos no de la deuda sino de un mayor esfuerzo fiscal de las rentas y patrimonios más altos. No sólo para pagar así menos impuestos sino también para que la banca pueda disfrutar del negocio inmenso que supone suscribir la deuda pública al tres, cuatro o cinco por ciento con el dinero de sus depositantes o incluso con el que el Banco Central Europeo le está proporcionando al uno por ciento con el objetivo, dicen pero que no cumplen, de que vuelva a financiar convenientemente la economía.

También es verdad que estas economías de la periferia son más débiles y atrasadas que las del núcleo duro de la unión monetaria y que eso provoca constantemente desequilibrios y asimetrías de muy difícil gestión. Pero eso es debido, por un lado, al efecto de las propias políticas neoliberales de los últimos años (que han desmantelado sus industrias, frenado la creación de capital social, aumentado la desigualdad y convertido en el patio trasero de las grandes corporaciones europeas). Y, por otro, a que la unión monetaria se diseñó solamente para proporcionar un espacio de ganancia a los capitales europeos y no para lograr una óptima y plena integración de las economías que la conforman. Razón por la cual se instituyó sin disponer de mecanismos suficientes ni adecuados para hacer frente a esas asimetrías o a los shocks que pudieran darse de forma singularizada en alguno de sus países miembros. Una unión monetaria sin hacienda propia, sin política fiscal integrada, sin coordinación política (han tenido que improvisar sobre la marcha para responder al problema griego), sin supervisión financiera centralizada, sin auténticas políticas económicas comunes,... como la que tenemos en Europa está condenada a multiplicar las diferencias y a sufrir más tarde o más temprano en su conjunto los efectos de cualquier problema que afecte alguno de sus países. Aunque eso, evidentemente, no les preocupe a los grandes capitales europeos mientras sigan ganando dinero, como siguen ganándolo.

Se sabía sin lugar a dudas que eso era lo que iba a ocurrir en esta coyuntura de crisis cuando se decidió que cada país le hiciera frente por su cuenta y riesgo. Y así ha ocurrido. Las economías intrínsecamente más débiles por su atraso histórico o por las políticas neoliberales sufren como es natural con más dureza el impacto de la crisis. Lo que además se agrava porque en el marco de la unión monetaria no tienen política de cambio para hacer frente a los problemas externos de su economía y porque bajo el principio de plena libertad de movimientos de capital prácticamente carecen de capacidad de maniobra.

Se dice entonces que hay un problema en Grecia, o en España o en Portugal, y por supuesto también en Italia aunque se mencione menos, pero esa afirmación está sencillamente desenfocada porque donde está el problema es en Europa en su conjunto.

Lo que está ocurriendo es la coincidencia de tres procesos. Uno, la toma de posiciones de los acreedores para imponer a los gobiernos que se están endeudando condiciones que les sean más favorables a la hora de cobrar y de rentabilizar sus inversiones (Ver mi artículo ¿Quiénes y por qué atacan a la economía española, o a la griega? ¿Y qué hacer para evitarlo?). Y eso se está haciendo con la anuencia y complicidad de los dirigentes europeos. Otro, la especulación contra el euro y la presión a las instituciones europeas por parte, principalmente, de capitales de Estados Unidos y Reino Unido. La razón es fácil: después de que esos países hayan puesto más dinero que nadie para hacer frente a la crisis que se inició en sus sistemas financieros ahora van a hacer todo lo posible para pasarle la factura a Europa. Saben que eso lo pueden conseguir si la debilitan y que si la debilitan suficientemente quizá se liberen por mucho tiempo de una molesta piedra en sus zapatos. Y tercero, el aprovechamiento de la coyuntura por parte de los bancos y el capital europeos para garantizar el reembolso de la inmensa deuda que tienen con ellos los bancos de la periferia (sobre todo españoles) y para propiciar de paso un fuerte ajuste neoliberal que no han podido conseguir en los últimos años y que puede llegar a ser tan drástico como el de América Latina de los ochenta y noventa del siglo pasado.

La confusión a la que me refería al comenzar este artículo consiste en creer que todo esto que está pasando es un simple problema de los países de la periferia a quienes graciosamente han de socorrer los más poderosos. No es verdad. El estado de opinión en los mercados tan desfavorable a la deuda de España o Grecia ha sido orquestado y eso se ha podido conseguir fácilmente porque en el actual marco institucional de la Unión Europea se sabe que no hay manera de responder con "orden de escuadra" ante las situaciones delicadas de cualquiera de sus miembros. Es decir, se genera el problema porque se sabe el tipo de respuesta que habrá y que ésta conviene: se juega, pues, sobre seguro.

Es verdad que los ciudadanos españoles o griegos o portugueses o italianos pagarán en mayor medida las consecuencias de esta situación y que sus economías se van a resentir especialmente. Pero quien acabará saltando por los aires si se mantiene el criterio de que cada país arregle sus problemas cuando esto es imposible que pueda ocurrir en una unión monetaria, será la Unión Europea.

En mayo de 2008 un buen grupo de líderes socialdemócratas europeos señalaban que " cuando todo está en venta, la cohesión social se pulveriza y el sistema se hunde" y que además de pragmatismo estábamos necesitados también "de una visión amplia y cooperativa en la búsqueda de objetivos comunes". Lo decían en una carta conjunta que llevaba un título bien significativo: " La locura financiera no debe gobernarnos".

Sus sucesores no les han hecho caso (en realidad tampoco ellos actuaron como luego pregonaban cuando estaban fuera del gobierno) y ahora esa locura gobierna la Unión Europea y la pone a toda ella al borde del abismo.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, colaborador habitual de Rebelión, editor de www.altereconomia.org y miembro del Consejo científico de ATTAC-España. Su web personal: www.juantorreslopez.com


Fuente Rebelión


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18 febrero 2010

Ejército boliviano obstruye apertura de archivos





Trabas del ejército boliviano a la apertura de archivos de la dictadura

  • Afirma que entregará los documentos hasta el 26 de febrero para ponerlos "en orden"
  • Desclasificar información facilitará el hallazgo de restos de líderes de izquierda desaparecidos


Por Rosa Rojas, Corresponsal y agencias

Las fuerzas armadas de Bolivia rechazaron este miércoles una orden judicial para abrir sus archivos de las dictaduras, tramitada por el fiscal, Milton Mendoza, a solicitud de familiares de desaparecidos durante el último medio siglo. Más tarde, el ejército anunció que aceptaría entregar estos documentos a la fiscalía, pero que lo hará el 26 de febrero con el fin de poner en orden el archivo que, dijeron, "es enorme".

El anuncio fue hecho horas después de que el fiscal Mendoza fracasó en su intento de abrir personalmente los archivos militares y denunció que la cúpula castrense había decidido no acatar una orden judicial de "desclasificación", respaldada incluso por el presidente, Evo Morales.

"El Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas del Estado Plurinacional remitirá toda la información al señor fiscal el 26 de febrero, para fines consiguientes", dijo más tarde el máximo jefe militar boliviano, general Ramiro De la Fuente, según fue citado por la agencia estatal de noticias ABI.

Esta es la primera vez que la cúpula militar boliviana acepta públicamente entregar documentos que, según activistas de derechos humanos, facilitarían la ubicación de restos de líderes como el socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado durante un golpe de Estado de 1980.

Mendoza abandonó muy molesto las instalaciones militares cuando De la Fuente le negó la desclasificación de documentos de las dictaduras. Tres horas después el jefe militar anunció, "para evitar malas interpretaciones", que sí se los entregará, pero hasta el 26 de febrero, porque "hay que ordenar la información", porque "los archivos son enormes".

El año pasado, Morales aseveró a la prensa extranjera que integrantes del entonces Estado Mayor de las FA le aseguraron que no tenían archivos secretos sobre los desaparecidos.

Antes del anuncio de que las FA aceptaron entregar la documentación, Mendoza señaló que era un "despropósito total" que los militares se nieguen a cumplir con una orden judicial para desclasificar del escalafón de las fuerzas armadas de los meses de julio y agosto de 1980.

Explicó que De la Fuente le había dicho que esa documentación se le entregaría a un juez y no a la fiscalía, por lo que el representante del Ministerio Público declaró que iniciaría un proceso contra la autoridad castrense por "obstaculizar el proceso de investigación" y la aplicación de la justicia.

Mendoza convocó, para ingresar con él al cuartel, a la defensora del Pueblo, Rielma Mencias y a Ana Urquieta, presidenta de la Asociación de Familiares de Desaparecidos (Aspfamd), organización que trabaja muy cercana al ministerio de Justicia, a quienes se impidió la entrada.

El fiscal también había convocado a los familiares del líder del Partido Socialista 1, Marcelo Quiroga Santa Cruz y el diputado Carlos Flores Bedregal, desaparecidos el 17 julio de 1980 durante el golpe de Estado de Luis García Meza, quienes no se presentaron.

La familia Quiroga solicitó hace unos días al gobierno que no utilice el nombre de su familiar para designar la ley anticorrupción que hoy se debate en el Senado, y lamentó que a casi 30 años de su asesinato y desaparición "el Estado no haya cumplido la responsabilidad que le compete en la búsqueda de sus restos y en el enjuiciamiento de estos graves delitos".

El vicepresidente de la república, Álvaro García Linera, contestó a la familia Quiroga que "la ley se mantiene con ese nombre (Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz)" ya que se trata de "una decisión del órgano deliberativo".

Quiroga Santa Cruz desapareció tras ser detenido por paramilitares durante el golpe del 17 de julio de 1980, que encumbró en el gobierno al entonces general Luis García Meza, quien cumple una condena de 30 años de prisión.

Olga Flores Bedregal, hermana de Carlos, señaló que la autorización a los fiscales para ingresar a los archivos militares podría ser otra "tomadura de pelo", ya que lo que la familia ha reclamado es tener acceso directo a esa documentación de las fuerzas armadas y no que se entregue a la fiscalía "que hasta el presente no ha abierto de oficio un solo caso de desaparición forzada y peor aún; en el caso de mi hermano ha estado propiciando la impunidad".

En días pasados y esta mañana, antes de entrar a la reunión del gabinete en el palacio de gobierno, el ministro de Defensa, Rubén Saavedra, reiteró a los medios que las fuerzas armadas iban a cumplir la orden judicial porque son ahora "una institución democrática".

En su rueda de prensa, De la Fuente dijo que enmarcará sus actos en lo que establece el artículo 98 de la Ley Orgánica de las fuerzas armadas, que establece que la documentación militar tiene carácter "secreto e inviolable" y sólo podrá ser dada a conocer por petición motivada del Poder Legislativo, o, como en este caso, por orden judicial de juez competente "y será mantenida en reserva".

Informó que el fiscal Mendoza le presentó otra orden judicial –que no le ha llegado oficialmente al Comando en Jefe- en que se le solicita toda la información de 1980, desde el 1o de enero hasta el 31 de diciembre.

La apertura de archivos militares fue ordenada la semana pasada por el juez Roger Velarde, a solicitud del fiscal Mendoza y en vista de que una nueva Constitución vigente desde 2009, ordena la transparencia de la información pública.

Familiares de víctimas de dictaduras y otros activistas que aplaudieron la orden judicial como "un gran paso" no ocultaron su decepción tras la frustrada visita del fiscal a la sede militar.

Decenas de políticos de izquierda -casi 100 según organizaciones de derechos humanos- están desaparecidos desde las dictaduras militares que rigieron la inestable Bolivia entre 1964 y 1982 y que, en varios casos, coordinaron represión con gobiernos de facto de Argentina, Chile y Paraguay.


Fuente La Jornada

Foto Rosa Rojas

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17 febrero 2010

Hijos del femicidio



Hijos del femicidio entre el abandono, el olvido y la vulnerabilidad


Por Alba Trejo, SEMlac

Algunos usaban pañales cuando dejaron de escuchar sus voces y sentir sus brazos. Otros iban a la escuela y, al regresar, su presencia se había esfumado de casa, mientras los más grandes entraban a la adolescencia cuando sus ojos vieron cómo la violencia coartaba la vida de su madre.

Los hijos del femicidio, los huérfanos de la violencia, las víctimas colaterales --de la forma que se les nombre--; ellos y ellas son ahora un eslabón de la cadena de violencia que día a día limita la vida de las guatemaltecas, principalmente de las que se encuentran en edad fértil. Morir por el solo hecho de ser mujer se ha convertido en una constante en este país. Tanto así que 20 es el número de mujeres que han ingresado a la morgue desde que inició el año.

La gran mayoría, según la directora del Instituto de Ciencias Forenses (INACIF) Miriam Monroy, con un tiro en la cabeza o severas excoriaciones. Pero casi todas con un antecedente de sufrimiento previo a su muerte, dijo a SEMlac la funcionaria.

La estatal universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) elaboró el primer diagnóstico situacional en este país del área centroamericana, que determina cómo se encuentran los y las hijas de las mujeres asesinadas en la capital guatemalteca.

El documento, elaborado después de visitar y entrevistar por lo menos 33 niñas y niños cuyas madres fueron asesinadas, demuestra que en cada hogar violentado quedaron al menos entre tres y seis sin su progenitora.

Pobres y extremadamente pobres una gran cantidad, concluye el informe, lo que solo demuestra que la mayoría de las asesinadas vivían en áreas marginales, en situaciones infrahumanas, confirma a SEMlac Norma Cruz, de la Fundación Sobreviviente. Además de que se trata de trabajadoras de casas, de maquilas o empleadas en el sector informal.

La investigación se realizó en casos de mujeres asesinadas a tiros, estranguladas o ultimadas con arma blanca entre 2007 y 2009. Sus hijos ,que quedaron huérfanos desde los dos meses de nacidos hasta los 17 años de edad, "de repente se encontraron con que ya no tenían a su lado a la persona con quien más se identificaban", dice Elsa Arenales, de la Escuela de Trabajo Social de la USAC.

En ellos y ellas aparecieron las manchas en la piel, las ronchas purulentas en la cabeza, las infecciones del aparato urinario y la pérdida de peso, pero quienes asumieron la responsabilidad de cuidarles nunca lo asociaron con la muerte violenta de la madre.

Elsa Arenales, quien dirigió la investigación, le denomina padecimiento postraumático, al perder al ser con quien más se identificaban. La violencia de género tiene en este país del área como principal victimario al marido, ex marido, o compañero de vida, pero también a los pandilleros, destacan informes elaborados por la unidad de femicidios del Ministerio de Gobernación.

Sólo en 2009 se recibieron alrededor de 40.000 denuncias por violencia intrafamiliar, informó Zenaida Escobedo de la unidad de género del Organismo Judicial.

"Es un informe conmovedor y el Estado debe asumir la responsabilidad de atender a esos niños, principalmente aquellos que quedaron en manos de los victimarios de las mujeres; es decir, sus esposos o ex compañeros", comentó a SEMlac la Embajadora de España en Guatemala, Carmen Diez.

Pero lo más grave es que, desde 2007, el número de mujeres asesinadas se mantiene constante, a razón de 700 como promedio anualmente, que han sido muertas a tiros, estranguladas, desmembradas o asfixiadas.

Los huérfanos del femicidio engrosan ahora la lista de por lo menos unos 2.000 niños que, asegura Norma Cruz, quedaron sin madre como consecuencia de los niveles de femicidio que han llevado a la tumba a por lo menos 3.500 guatemaltecas entre 2000 y 2007. Esas víctimas colaterales, en algunos casos, quedaron en manos de abuelas, tíos o amigos de la víctima.

Elsa Arenales, de la USAC, muestra preocupación acerca de que, en muchos casos, el diagnóstico determine que la familia huye con los niños o se los reparten, como si fueran naipes.

Arenales destaca que las y los niños no quedaron con sus padres, porque muchos de ellos no tenían papá o los hermanos eran hijos de diferentes padres que habían abandonado a la madre, e incluso fueron los autores del femicidio.

En no pocos, "se violan los derechos a una vida sin maltrato físico, acudir a una escuela o protegerlos del abuso sexual", destaca Iván Yerovi, representante adjunto del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Yerovi sostiene que "nadie atacó de entrada el problema y la realidad es grave, porque después los y las niñas pasan a formar parte de la delincuencia organizada o de las maras".

"La vulnerabilidad está a flor de piel, ya que algunas de las víctimas colaterales tienen ya 15 años de edad y ninguno ha terminado la primaria", comenta Mirna Bojórquez, directora de la Escuela de Trabajo Social de la USAC.

Infantes que no duermen de noche, lloran de repente o suelen portar un arma de juguete en su mochila para vengar la muerte de su madre: esa es la niñez que encontraron los investigadores de la USAC.

Tampoco se identifican con la familia que los adoptó tras la tragedia y lo peor es que algunos niños y niñas no han recibido tratamiento psicológico desde el fallecimiento de su madre, a quien vieron morir de manos de sus padres.

Las guatemaltecas, que forman el 52 por ciento de los 14 millones de habitantes, sufren violencia intrafamiliar entre los 20 y 39 años de edad, señala Yolanda Sandoval, de la fiscalía de la Mujer del Ministerio Público (MP).

La fiscal del Ministerio Público (MP) de Delitos contra la Vida, Blanca Lily Cojulún, no sabe cómo quedaron los y las niñas después de perder a su madre, porque no es una situación de competencia para esa entidad.

El gobierno del presidente, Álvaro Colom, sin embargo, iniciará un proyecto para brindarles tratamiento psicológico, ayuda social y seguridad. Y de igual forma busca crear una estrategia de atención inmediata para atender a la niñez que pierde a su madre de forma violenta.

Fuente Rebelión



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04 febrero 2010

Entrevista a Tomás Moulian



«La vuelta de los pinochetistas al poder es un trago amargo»

Tomás MOULIAN I Sociólogo chileno

Profesor en la Universidad de las Artes y las Ciencias Sociales y conocido por sus críticas a la llamada transición chilena, el sociólogo Tomás Moulian admite el dolor por el triunfo de la derecha pero apunta a que puede ser una oportunidad para la izquierda y la movilización social.


Por Beñat ZALDUA

Hijo de un exiliado vasco que nunca quiso regresar a Euskal Herria, Tomás Moulian lleva bajo la piel la agitada historia política chilena de la segunda mitad del siglo XX. Este sociólogo convertido en escritor e historiador político militó en el Movimiento de Acción Popular (MAPU) durante el Gobierno de Salvador Allende, optó por no exiliarse, aunque lo detuvieron en dos ocasiones, y desde el regreso de la democracia representativa, se ha convertido en uno de los críticos más lúcidos de la transición que la mayoría de analistas ensalza. Su ya clásico «Chile actual, anatomía de un mito», en el que critica que la Concertación ha continuado con muchas de las políticas económicas y sociales de Pinochet, fue el libro más vendido en el país andino durante varios meses y la Revista «Libros», del diario conservador «El Mercurio», lo señala como «el libro más influyente del siglo XX en Chile».

También ha bajado a la arena política, siendo el jefe de campaña de la histórica dirigente comunista Gladis Marin y como precandidato presidencial, también por el Partido Comunista, en el año 2005, aunque él remarca que no es un hombre de partido.

Desde el patio de la Universidad de las Artes y las Ciencias Sociales (ARCIS), donde ejerce como profesor, admite que, no por esperada, dejó de doler la victoria de la derecha en las elecciones del pasado domingo. Pero advierte de que el regreso del neoconservadurismo al poder político también puede abrir puertas a la izquierda y a una mayor movilización social.


¿Mal trago el del día 17?


Yo fui partidario de Jorge Arrate en la primera vuelta y voté por Frei (en segunda vuelta) para evitar el triunfo de la derecha. Pero Frei no era un candidato en el cual yo tuviese demasiada confianza, porque me parecía que iba a continuar haciendo lo que hace la Concertación, que es básicamente inmovilismo. Entonces sí, es un trago amargo porque vuelven al poder los pinochetistas; al poder político, ya que otros poderes los han mantenido siempre.


¿Qué le produce más inquietud, la derecha pinochetista o el neoliberalismo de Piñera?


Me produce más inquietud el neoconservadurismo, especialmente el de la UDI, que es un partido político con bastante penetración en los sectores populares. Ése es un dato de la política chilena desde la vuelta de la democracia representativa en el año 1988. Aquel año Pinochet tuvo un 44% de los votos, después de 18 años de dictadura. Eso indica la existencia de una derecha poderosa, que ahora ha logrado, por un margen relativamente corto, los votos que le permiten gobernar. Pero a mi lo que me asusta es el neoconservadurismo de esta UDI popular, como se llama a sí misma, que tiene penetración en los sectores populares. Esto le plantea un enorme desafío, no sólo a la Concertación, sino también a los que queremos situarnos más a la izquierda. Este desafío es una pregunta por el momento. Hay muchas más preguntas en ello que respuestas, porque hay que pensar en un proyecto para el futuro, pero en un proyecto que tenga audiencia en los sectores populares. Es el gran problema de un partido como el de los comunistas en Chile, por el que yo he votado desde la vuelta de la democracia representativa: su aislamiento de los sectores populares y la falta de penetración en sectores donde la UDI penetra.


¿Cómo se explica que un partido de derecha penetre en sectores sociales que, en principio, debieran ser más receptivos al programa comunista?


Ésta es una sociedad que después de la dictadura quedó con una derecha poderosa. Con un partido, a cuya cabeza estuvo Jaime Guzmán, senador asesinado, que tenía el proyecto de un partido popular católico, que la UDI realiza. Es el partido más organizado, más orgánico, el que tiene proyecto. Aunque su proyecto sea neoconservador, es un proyecto, y engarza con los sectores pinochetistas y con un catolicismo reaccionario que ha existido siempre en Chile. Hace trabajo de base y con estas consignas católicas reaccionarias logra penetrar en ciertos sectores que ven la modernidad como algo que mina la naturaleza humana.


¿En términos prácticos y a corto-medio plazo, cuáles son los riesgos que ve a esta vuelta de la derecha al poder?


Yo creo que habrá problemas en las políticas económicas y especialmente en las políticas sociales. Es verdad que han afirmado rotundamente que van a mantener los programas sociales. Es probable que eso sea así al principio, pero en la medida en que Piñera vaya gobernando van a salir los intereses de clase que están detrás de todo esto y se va a tener que perfilar como el presidente de los empresarios. No creo que esto ocurra inmediatamente, pero con el tiempo ese proyecto va a hacerse realidad y veremos el verdadero Piñera.


Muchos se quejan de que la sociedad chilena es una sociedad desmovilizada ¿Cree que con Piñera en La Moneda podría darse una reactivación?


Sí. Aunque en un principio van a ser las elites partidarias las que se van a mover, es posible que esta movilización de las elites poco a poco vaya generando más movimiento en la sociedad chilena, sobre todo si el nuevo presidente Piñera hace finalmente un Gobierno para los empresarios. Si Piñera hace un gobierno liberal-social, como algunos pretenden e insisten que lo va a hacer, nos vamos a encontrar con una derecha sorprendente. Todavía es temprano para saber cuál de las dos opciones va a ocurrir.


Se comenta que más que un triunfo de la derecha, fue un fracaso de la Concertación el hecho de que Piñera vaya a gobernar el país. ¿Cuáles han sido los principales fallos de la coalición?


Sí, hay algo de realidad en eso. Además, en esta ocasión la derecha presentó un candidato que logró ir más allá de la derecha clásica, que tiene un cierto carisma. Tiene un carisma que en la sociedad chilena es bien importante y que no hemos reflexionado suficientemente, y es que es millonario. Alguien que se hace millonario. Eso genera la imagen del nuevo rico, pero también la del exitoso, y acá primó la imagen del exitoso. Piñera fue capaz de proyectar dicha imagen, mientras que Frei silenció totalmente su papel como empresario. Frei también era un emprendedor, que renunció a los negocios para servir en función pública. No trabajó suficientemente esa categoría y esta sociedad «exitista» vio en Piñera el carisma del éxito, del winner (ganador). Ahora hace falta una Concertación que piense en un proyecto inclusivo, que sobre todo trate de olvidar sus 20 años de gobierno y las pifias que inevitablemente se generan después de un largo tiempo en el poder. Ahora se necesita una Concertación que busque generar una nueva forma de hacer política, que haga el discurso de la nueva política. La Concertación estuvo a la defensiva durante toda la campaña y lo único que genera es continuidad. Ha sido una Concertación desmovilizada, desmotivada, que no discute sobre proyectos. Ahora se necesita discutir sobre proyectos.


Ahora la gente critica mucho a la Concertación, pero usted lleva años haciéndolo. ¿Cuáles son las claves de la crítica que realiza a la coalición saliente y al modelo de transición chilena?


La transición mantuvo el modelo económico social del pinochetismo con cambios marginales, por no decir que la Concertación profundizó la neoliberalización de la sociedad chilena, tanto desde el punto de vista ideológico como de las políticas. Las ideas de validez del mercado, la validez de los empresarios, transformados lingüísticamente en emprendedores, son muy fuertes. La Concertación se quedó en un debe, en un camino que no profundizó, porque se dedicó a repetir. La Concertación fue repetitiva, aunque funcionó en el marco de una transición exitosa que le ha permitido gobernar durante 20 años, pero no descubrió que esto tiene límite.


Hablemos de la izquierda. Pese a los malos resultados, el Partido Comunista regresa al Parlamento. ¿Qué supone eso?


Por primera vez van a estar en el Parlamento, en función de un pacto con la Concertación. Ahora, ¿cuál es el nuevo proyecto de los comunistas? Yo diría que hasta ellos lo desconocen. Los comunistas, después de la caída del comunismo en Europa y de las transformaciones del comunismo en Asia, sobre todo en China, no han repensado su proyecto. Es un desafío para los comunistas y para los que trabajamos con ellos, hay una tarea para articular un proyecto de izquierda posible.


Se habla mucho de que la elección de Piñera significa un cambio de ciclo histórico Chile. Usted es una persona que ha vivido los cuatro últimos grandes periodos de la historia de este país. ¿Cree que estamos ante un gran cambio?


Yo diría que la determinación de una crisis siempre es una tarea compleja sea como sea la crisis. Aquí la pregunta no es si hay crisis sino si se cree en ella. Esta idea de crisis está teniendo calado, por lo que la tesis del cambio es interesante. Pero no habrá una vuelta atrás ni una ruptura, sino una prolongación. Tenemos que analizar el pasado en función de un nuevo futuro que tiene un dato: la llegada al Gobierno por primera vez en lo que llaman la transición, de la derecha. Va a depender mucho de lo que haga esa derecha. Están los dos sectores de los que hablamos, el neoliberalismo de Piñera y el conservadurismo de la UDI y de otros sectores de Renovación Nacional. Si se impone el conservadurismo, tendremos un escenario interesante para la izquierda, ya que debiera permitirle desplegar sus potencialidades culturales. Si el despliegue es neoliberal, la izquierda y la Concertación deberían ir juntos, replantearse esa aceptación del esquema neoliberal y pensar proyectos para el futuro. ¿Para qué lado derivará el Gobierno? Todavía es temprano para saberlo.


Fuente Gara



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01 febrero 2010

Patricio Lumumba, el rostro olvidado del genocidio negro



49º aniversario del asesinato del líder africano Patricio E.Lumumba

Por Carlos Ml. Vega Bolaños

"Ninguna brutalidad maltrato o tortura me ha doblegado porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados. Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU, sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres". (Carta escrita a su esposa e hijos por Patricio Lumumba pocos días antes de su muerte).

El mes de enero de cada año, aunque el poder mediático mundial hace lo posible por borrar de la memoria histórica la existencia del genocidio negro en el continente africano, provocado por las potencias occidentales en su afán de hacerse por las grandes riquezas de su pueblos, es meritorio recordar al gran líder negro Patrice E Lumumba.

Hace ya 49 años, Patrice Lumumba, jefe del gobierno de la República del Congo, fue asesinado por una conspiración organizada por el gobierno de Bélgica, con la complicidad de los Estados Unidos, de Gran Bretaña y de las Naciones Unidas. Su cadáver condenó al Congo a la rapaz dictadura de Mobutu y una sucesión de sangrientas guerras civiles. Durante más de cuarenta años se ha mantenido el silencio sobre este crimen, en donde se rumorea que su cadáver y el de otros colaboradores, fueron disueltos en ácido sulfúrico para no dejar rastros.

El pensamiento de Lumumba, constituyó un peligro para las potencias occidentales explotadoras de los pueblos africanos, fue ministro, líder, enemigo del colonialismo y pionero por la unidad de los pueblos africanos y por su liberación. Buscaba la descolonización del Congo y destruir totalmente el poder colonialista europeo presente en África, erradicar el ultraje y el expolio que durante siglos había sufrido el continente, una persona así, no merecía continuar viviendo y por eso, se fraguó su asesinado a pocos meses de haber asumido el poder en la República del Congo.

A 49 años del asesinato del líder africano Patrice Lumumba, en su patria, la República Democrática del Congo, la guerra es un genocidio oculto que ha producido más de 5 millones de muertos en los últimos años; este genocidio puede ser detenido, pero la comunidad internacional, las democracias del Norte, no quieren detenerlo, convirtiendo al Congo en un pueblo activamente crucificado.

La ironía: poseer grandes riquezas naturales como las que tiene la República Democrática del Congo, se ha convertido en una tragedia.

En las montañas orientales del Congo hay valiosos minerales como el coltán y niobio, además de oro, diamantes, cobre y estaño. El coltán, abreviatura de colombio-tantalio, está en suelos de una antigüedad de tres mil millones de años. Se usa con el niobio para fabricar los condensadores para manejar el flujo eléctrico de los teléfonos celulares. Cobalto y uranio son elementos esenciales para las industrias nuclear, química, aeroespacial y de armas de guerra. Alrededor del 80% de las reservas mundiales de coltán están en el Congo.

Por el control de estos minerales escasos hay una guerra tremenda. Los poderes multinacionales quieren controlar la minería de la región. Conclusión: “el motivo del genocidio son estos minerales que buscan las corporaciones” y además están destruyendo la segunda área verde del planeta después del también amenazado Amazona.

Cuando se trata de actuar en África, hay una discriminación inherente”. Lo afirmó el antiguo coordinador de operaciones humanitarias de Naciones Unidas Jan Egeland, quien, junto con otros 15 dirigentes mundiales de conocido prestigio, ha firmado una carta enviada a los jefes de Estado de los países de la Unión Europea llamando la atención sobre la falta de acción internacional en el Este de la República Democrática del Congo.

Jan Egeland, que durante su periodo en Naciones Unidas siempre tuvo una reputación de decir las cosas directamente sin andarse por las ramas, dijo: “Nunca hubo esta indecisión cuando se trató de intervenir en los Balcanes, en Irak o en Oriente Medio”. Ciertamente no la hubo, pero cuando se trata de intervenir en crisis africanas parece como si la vida humana no tuviera el mismo valor en todas partes”. Esta es la doble la moral que practican los abanderados de los derechos humanos en el mundo.

Zenit, agencia de noticias del Vaticano, dijo hace poco que “la crisis humanitaria más olvidada en nuestro planeta es la del Congo”. De vez en cuando en los medios asoma la tragedia pues ya no hay modo de ocultarla. Pero lo que se dice de ella es todavía irrisorio e insultante en comparación con la magnitud de la barbarie y el genocidio. Y no hay llanto, ni pedir perdón, ni propósito de enmienda.

En el fondo, no se trata sólo de que a África se la discrimine cuando ocurren guerras que se ceban en los más inocentes, sino de algo más que merece la pena escarbar y descubrir que detrás de esta guerra se esconden los intereses de potencias como Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Bélgica, quienes apoyan al régimen de Kagame en Ruanda, de cuyos aeropuertos salen para estos países el preciado coltán (indispensable en la fabricación de armamento, teléfonos móviles y ordenadores portátiles de última generación, etc) que los soldados extraen con el trabajo forzado de niños y jóvenes en el Este del Kivu y envían en camiones y helicópteros a Kigali. Es triste constatar que en muchas ocasiones, esas “indecisiones” ante los problemas africanos podrían ser una forma camuflada de dejar que los acontecimientos se desarrollen de forma provechosa para los más poderosos, aunque sea a costa de que mueran millones de inocentes.

Hoy entiendo más que antes las razones por las cuales, un enero de 1961 fue atrozmente asesinado el patriota africano Patrice E. Lumumba, un ser humano así era imposible que continuara con vida, cometió el pecado capital de soñar que Otra Africa era Posible, una África unida en el desarrollo, en combatir la injusticia social y en la cooperación entre países para la educación. Devolver las riquezas del continente al pueblo africano, era su más profundo Sueño. El pensamiento de Lumumba se apoyaba sobre los siguientes tres pilares: la justicia, la independencia y la libertad.

Hoy hace 49 años, murió como un mártir de la lucha de los pueblos contra la injusticia, la expoliación, la humillación impuesta por las potencias europeas que a los cuatro vientos se proclaman democráticas. Es un mártir de la causa popular por un mundo más justo y más humano, por la fraternidad humana. Lumumba fue asesinado pero vivirá siempre en nuestros corazones. Él forma parte del genocidio olvidado de millones de hermanos africanos que han caído en el camino para que en el mundo blanco, unos pocos disfruten de grandes comodidades y amasen fortunas impregnadas de sangre inocente.

Me enorgullezco, al igual que decenas de miles de egresados que habitamos los cinco continentes, de haber estudiado en la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, centro de estudios universitarios de clase mundial fundado en su memoria y que en febrero próximo cumple 50 años de vida en la preparación de cuadros profesionales para los países en vías de desarrollo.


Carlos Ml. Vega Bolaños es miembro de la Universidad Amistad con los Pueblos Patricio Lumumba



Fuente Rebelión


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Obama, un año después




A la memoria de Howard Zinn,
maestro, camarada y amigo


Por Atilio Boron

Al cumplir un año la Administración Obama presenta inequívocos signos de deterioro. Según el Rasmussen Report, dedicado a producir un seguimiento día a día de la popularidad de los presidentes de Estados Unidos, en apenas un año la aprobación popular de la gestión de Obama descendió desde un 65 % el día de su inauguración al 47 registrado el 27 de enero del 2010.[1] En esa misma fecha la encuestadora Gallup le asignaba un porcentaje levemente superior de aprobación popular: 48 %, desde un 69 % inicial.[2]

Las razones de esta rápida declinación son muy variadas: la crisis general capitalista ha generado un profundo descontento popular que las ortodoxas medidas adoptadas por la nueva administración para enfrentar la crisis fundamentalmente, el multimillonario rescate de los grandes oligopolios a costa del gasto social y la muy injusta repartición de los esfuerzos para superarla- no hacen sino acentuar. En los días previos a su discurso ante el Congreso y golpeado por la inesperada pérdida de la banca senatorial en el Estado de Massachussets, tradicional bastión del partido Demócrata, Obama anunció su intención de establecer regulaciones más estrictas sobre los bancos y el sector financiero y, además, de promover un conjunto de medidas tendientes a favorecer la creación de empleos y facilitar el acceso de las familias de los trabajadores a crecientes niveles de educación.

Estas promesas fueron sin duda impulsadas por la derrota electoral y la pérdida de la estratégica super-mayoría en el Senado (60 votos sobre los 100 que componen ese cuerpo) que, entre otras cosas, le permitiría avanzar con su programa de reforma del sistema de salud. Pero también fueron aguijoneadas por la constatación de la indignación popular desatada por el contraste entre las exuberantes ganancias de los principales operadores bancarios y la caída de los ingresos (y el aumento del desempleo) de los trabajadores. Goldman Sachs, tal vez el más importante banco de inversión del mundo, anunció días atrás que en 2009 había obtenido “una ganancia de US$ 3.385 millones, antes del reparto de dividendos, una cifra que resultó seis veces mayor que el beneficio logrado en 2008.” [3] 

Es decir, para el capital financiero la crisis fue un espléndido negocio, y por eso los gerentes y directivos de Wall Street serán premiados, tal como lo asegura Robert Reich, con una suma cercana a los 25.000 millones de dólares en bonificaciones anuales que serán distribuidas en los próximos meses entre un puñado de privilegiados.[4] Un verdadero escándalo para un país cuya tasa real de desempleo –es decir, incluyendo a los trabajadores indocumentados, los que trabajan a medio tiempo y los que dejaron de buscar empleo- supera ya la marca del 20 % y en el cual las diferencias de remuneraciones entre la gerencia y los trabajadores se ha disparado a las nubes. Hace unos 25 años los primeros percibían salarios que fluctuaban entre 30 y 40 veces por encima de los del trabajador medio; en la actualidad estudios concretos revelan que esa diferencia alcanzó la astronómica cifra de 344 veces. Magia del mercado, que le dicen. [5]

Llegados a este punto es conveniente preguntarse por las razones que produjeron tan fenomenal polarización entre las remuneraciones de unos y otros. Hay dos causas principales: por una parte, las políticas neoliberales de desregulación y liberalización de la vida económica, que removieron los controles existentes desde la época del New Deal y la posguerra que ponían ciertos límites al despotismo del capital. Ronald Reagan comenzó la demolición y sus continuadores, sin excepción, profundizaron esa política. Por otro lado, el radical debilitamiento de los sindicatos: si en la década de los cincuentas más de la tercera parte de los empleados del sector privado estaban sindicalizados, la legislación anti-laboral (“flexibilización” y precarización de la relación obrero-patronal) promulgada desde los años ochenta hicieron que la proporción de trabajadores encuadrados en organizaciones sindicales se desplomara a un 7 % en los últimos años. Investigaciones empíricas demuestran que en las empresas sin sindicatos los gerentes tienen sueldos y compensaciones un 20 %  superiores a las de sus colegas en empresas en donde existen sindicatos; y que los trabajadores en las primeras perciben ingresos muy superiores a los que reciben quienes se desempeñan en otras en las cuales no hay actividad sindical.

Lo anterior revela los alcances del proceso de intensificación de la explotación capitalista en Estados Unidos y la exacerbación de la concentración de la riqueza en manos de la clase dominante. En cierto sentido podría pues decirse que en ese país asistimos a una situación en la cual la lucha de clases se desenvuelve sordamente bajo un espeso velo ideológico que impide a las clases y capas subalternas adquirir una verdadera comprensión de sus propias condiciones de existencia y las causas de sus pesares. Toda la industria cultural norteamericana ha sido diseñada para negar la existencia de las clases y su irreconciliable contradicción. 

La permanente invocación y exaltación del American Dream -que llegó a su apoteosis con la llegada de un afro-americano a la Casa Blanca- no es sino ese cemento ideológico del cual hablaba Gramsci y mediante el cual los víctimas del sistema se culpabilizan a sí mismas de sus miserias y fracasos e inocentizan al sistema capitalista por sus desdichas y padecimientos. Lucha de clases velada y, además, atrofiada, porque la crisis del movimiento obrero, el derrumbe del sindicalismo y la claudicación del partido Demócrata (que abandonó por completo su antigua pretensión de representar a las capas medias y los trabajadores para entregarse de cuerpo y alma a los yuppies del capital financiero) dejan a la enorme masa de trabajadores asalariados norteamericanos huérfana de toda expresión política y sindical y, por eso mismo, sin capacidad para poner coto a las exacciones a que se ve sometida por la clase dominante. Bajo estas condiciones, los anuncios y la retórica de Obama difícilmente puedan surtir algún efecto: se requiere mucho más que palabras y discursos, y parece que eso es todo lo que aquél puede ofrecer al menos por ahora.

El deterioro de la situación social en los Estados Unidos puede graficarse elocuentemente si se repara que a partir del 2008 “7 millones perdieron su empleo,... 1 de cada 8 (norteamericanos) se alimenta a través de vales de comida y 1 de cada 5 dice que el año pasado tuvo serios problemas para dar de comer a los suyos.” [6] También, si se tiene en cuenta que “si antes de las reaganomics (en los años 70s ) el 10% más acomodado capturaba menos de un tercio de la riqueza -igual no era poco-, hoy se alza con la mitad.”[7] Esto constituye el telón de fondo de los recientes anuncios de Obama. Son también, por supuesto, factores que explican la abrupta caída en la popularidad presidencial. De todos modos, bastó que aquél hiciera algunos anuncios previos en relación a estos programas para que el establishment norteamericano y sus voceros reaccionaran con virulencia, fulminando al ocupante de la Casa Blanca con el rótulo de “populista” por su fuerte “retórica en contra de los bancos.” [8]

Pero el malestar y la debilidad de Obama tiene también otras fuentes: una de ellas es la generalizada sensación de que la “guerra infinita” de George W. Bush es una pesadilla interminable que se agrava con el paso del tiempo, tal como lo demuestran las fatídicas noticias que a diario llegan de Irak, Afganistán y Pakistán. Y si bien en su alocución al Congreso Obama aseguró que las tropas estacionadas en Irak regresarían a casa en Agosto son pocos los que creen en semejante promesa. Es más, no sería absurdo conjeturar que la creciente militarización de las relaciones hemisféricas -con base en Colombia, convertida en la Israel latinoamericana- podría tener como consecuencia la apertura de un tercer frente bélico, ahora en esta parte del mundo.

A ello agréguese la muy difundida percepción de que la decadencia del “imperio americano” no encuentra en el ocupante de la Casa Blanca el piloto de tormentas que se necesita para enfrentar tan delicada situación agravada, además, por la creciente complejidad de un escenario global caracterizado por: (a) la aparición de nuevas actores dotados de extraordinarios recursos –China, en primer lugar, pero también India, Rusia y la misma Unión Europea- y (b), por el surgimiento de inéditos desafíos, como el cambio climático, la crisis del agua, el terrorismo internacionalizado y el tráfico ilegal de drogas, personas y armas, cuestiones estas que ponen en entredicho la eficacia de los mecanismos tradicionales de intervención en el sistema internacional.

Por eso, a poco andar, La obsesión por derrocar a Hugo Chávez y “normalizar” el cuadro político latinoamericano podría llegar a precipitar tal desatino.las promesas electorales de Obama se fueron abandonando sin mayores explicaciones. Su decepcionante conducta en la Cumbre de Copenhagen demostró claramente la tibieza de sus afanes innovadores.Y lejos de “desmilitarizar” la política exterior de Estados Unidos lo que hizo Obama, sin fuerzas para sobreponerse a las presiones de sus generales y el “complejo militar-industrial”, fue delegar cada vez más sus prerrogativas como comandante supremo de las fuerzas armadas en manos del establishment. Una buena prueba de ello la ofrece el hecho de que el presupuesto militar aprobado para este próximo año es el mayor de toda la historia de Estados Unidos, superando con largueza el billón de dólares (un millón de millones de dólares) si se consideran los gastos militares efectuados por todos los departamentos de la Administración federal y no sólo por el Pentágono. 

Lejos de revertir el papel dominante del Departamento de Defensa en la formulación de la política exterior, que es uno de los legados más funestos de la era Bush Jr., lo que hizo Obama fue proseguir en el mismo curso, algo que podía fácilmente pronosticarse a partir de la ratificación de Robert Gates al frente del Pentágono, nombrado como se recordará por su predecesor en reemplazo de Donald Rumsfeld. La gira por Asia mostró, además, a un presidente norteamericano a un paso de la humillación en su visita a China, y con Japón reclamando cada vez con más energía la redefinición de las relaciones nipo-estadounidenses constreñidas aún por los leoninos arreglos de la postguerra y las secuelas de la Guerra Fría.

En lo que hace a esta parte del mundo el desempeño de Obama fluctúa entre la intrascendencia y, otra vez, la continuidad con las políticas de Bush Jr.  Pese a sus promesas de cerrar en el plazo de un año la cárcel ilegal que mantiene en la base naval de Guantánamo Obama tuvo que reconocer que tal cosa será imposible, al menos por ahora. La Cuarta Flota sigue navegando nuestras aguas y ahora los marines (unos 14.000 al día de hoy) asumieron el control de una devastada Puerto Príncipe que necesita médicos, trabajadores sociales, ingenieros y arquitectos y no máquinas de matar. El objetivo, claro está, es reforzar hasta el paroxismo su control territorial en la región, y el terremoto y la posterior tragedia haitiana le brindó a Washington una magnífica excusa, al igual que el derrumbe de las Torres Gemelas lo hizo para lanzar los planes belicistas de Bush y compañía. 

El comportamiento de Obama durante el golpe de Honduras fue, al principio errático, pero luego que la Secretaria de Estado Hillary Clinton fijara la postura de los sectores dominantes del imperio -que encuentran en ella a su más calificada y confiable representante- y caracterizara lo ocurrido en ese país centroamericano como un “interinato” la Casa Blanca se plegó a la línea emanada del “gobierno permanente” de Estados Unidos y, en la actualidad, ha convalidado plenamente el golpe por la vía del reconocimiento de la validez de unas elecciones tan fraudulentas y viciadas que la OEA y el Centro Carter decidieron que no valía la pena monitorear.

Como si lo anterior fuera poco Obama no hizo absolutamente nada en relación a la situación de los 5 cubanos prisioneros en las cárceles de Estados Unidos, bajo condiciones que ni siquiera se le aplica al más feroz criminal serial y que fueron sentenciados en un escandaloso juicio que constituye una vergüenza para el sistema judicial norteamericano. En relación al bloqueo a Cuba, condenado por toda la comunidad internacional con la excepción del propio Estados Unidos, su estado-cliente Israel y su protectorado en la Micronesia, Obama no tomó ninguna medida significativa para la eliminación de tan infame política. 

Como si lo anterior fuera poco firmó con Uribe un tratado por el que se le concede a Estados Unidos el derecho a instalar siete bases militares en Colombia, cuyo objetivo apenas silenciado es el de poder controlar con sus aviones cualquier movimiento significativo que tenga lugar en Sudamérica, hasta las cercanías del Cabo de Hornos. Tal como lo señalara el Comandante Fidel Castro, ese tratado constituye en realidad una anexión de facto de Colombia a los Estados Unidos: sus militares y civiles pueden entrar y salir a voluntad de Colombia, sin utilizar pasaportes. Basta para ello con exhibir un simple carnet de identidad. Los colombianos que quieran ingresar a Estados Unidos, en cambio, son sometidos a toda clase de controles y vejaciones. Los cargamentos que los norteamericanos internen o saquen del país no pueden ser sometidos a fiscalización alguna por parte de las autoridades colombianas.

Pueden importar armas de destrucción masiva, si se lo proponen; y exportar estupefacientes, cosa que ya hicieron en el pasado (recordar el affaire Irán-Contras). Por si lo anterior no bastara, los estadounidenses establecidos en Colombia gozan de total inmunidad diplomática y no pueden ser llevados a los tribunales colombianos por cualquier delito o crimen cometido en ese país. Y este tratado lo firmó Obama, no Bush.  Para resumir: al cabo de un año la gestión Obama revela que es más de lo mismo, a pesar de sus recientes arrestos dialécticos que habrá que ver si son sucedidos por iniciativas concretas, cosa que no parece demasiado probable. Noam Chomsky tenía razón cuando advirtió, mucho antes de su elección, que “Obama es un blanco que tomó demasiado sol”.

- Dr. Atilio A. Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina www.centrocultural.coop/pled-  http://www.atilioboron.com

[1]http://www.rasmussenreports.com/public_content/politics/obama_administration/obama_approval_index_history
[2] http://www.gallup.com/home.aspx
[3]Obama pone un drástico límite a los bancos y al sector financiero, en Clarín  http://www.clarin.com/diario/2010/01/22/elmundo/i-02124926.htm
[4] http://www.clarin.com/diario/2010/01/21/opinion/o-02124068.htm
[5] «Workers Need Added Clout To Close The Pay Gap with CEOs”, en http://www.commondreams.org/view/2008/09/01
[6] Cf. Hinde Pomeraniec, “Gerente o líder”, http://www.clarin.com/diario/2010/01/28/elmundo/i-02128501.htm
[7] Cf. Néstor Restivo, “El lento declive de la clase media y el sueño americano”, en http://www.clarin.com/diario/2010/01/28/elmundo/i-02128501.htm
[8] “CBS’s Reid calls Obama’s populism ‘more like politics than a real plan’”, en http://businessandmedia.org/articles/2010/20100125145911.aspx


Fuente ALAI

Imagen Lacoste



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