16 octubre 2009

Ex guerrillera podría ser Primera Dama de Uruguay



*Una ex guerrillera a punto de convertirse en primera dama de Uruguay

    Montevideo (dpa) - Todas las miradas se posan siempre en el ex guerrillero "Tupamaro" José Mujica, quien se perfila como el futuro presidente de Uruguay a partir de marzo del 2010, pero a su lado una mujer, también guerrillera y floricultora, escribe su propia historia en el pequeño país sudamericano.


    Se llama Lucía Topolansky, apellido de origen polaco que, sin embargo, siempre la encontró más cerca de la colectividad alemana en Uruguay desde que nació, el 25 de septiembre de 1944, en Montevideo, en el seno de una familia aristocrática. Nunca le interesó averiguar si tenía derecho a la nacionalidad alemana o polaca.

    Siempre tuvo que luchar por reafirmar su identidad. Primero frente a su hermana melliza (eran siete hermanos) y luego ante su famoso marido, pero aún así Lucía Topolansky cultivó un perfil bajo y asegura que si Mujica es presidente su vida "no va a cambiar".

    En sus planes de vida nunca figuró llegar a ser "primera dama" del país, un cargo institucionalizado en la estructura de gobierno, pero reservado a actividades sociales, de representación y obras de beneficencia, por lo tanto, poco propicio para la personalidad de esta mujer que a los 23 años dejó una vida de ciertas comodidades para sumarse a la lucha armada como opción para su país.

    No se imagina en esa función decorativa y, aunque seguramente será electa senadora nuevamente, tampoco es persona para estacionarse en cuestiones legislativas. "Me gusta andar entre la gente. Si se diera la circunstancia de que Pepe (Mujica) sea presidente, mi vida no va a cambiar", repite con frecuencia.

    Topolansky se educó en un colegio católico, cursó el bachillerato en un secundario público y estudió Arquitectura hasta febrero de1969, cuando definitivamente pasó a la clandestinidad.

    En 1970 cayó presa, pero se fugó a los pocos meses y fue capturada nuevamente en 1972. A partir de entonces, permaneció 13 años en la cárcel, hasta marzo de 1985.

    Sufrió la tortura como miles de hombres y mujeres que padecieron el cautiverio impuesto por los militares que controlaron el país entre 1973 y 1985, pero a Topolansky no le interesa tampoco dar una imagen de mártir.

    "Yo no hago de esto un mundo, en eso tengo una posición distinta de algunos compañeros que reclaman. Yo creo que nos torturaron a todos, incluso a gente que nada tenía que ver, porque uno mal que mal era con causa, aunque no se justifica".

    "Y también finalmente torturaron al pueblo uruguayo con las condiciones de vida que le impusieron. Quiere decir que en prisión estuvimos todos. Fue el precio de la lucha, por eso no hago de ello un item, porque se sabía que era uno de los caminos posibles", declaró a la periodista uruguaya Silvia Soler para la publicación "Cuadernos de la historia reciente-1968 Uruguay 1985".

    Topolansky discrepa con aquellos militantes que estuvieron presos y ahora reclaman una indemnización. "Me parece que hay que encararlo así con tranquilidad, porque cuando uno elige algunas cosas, opta, y te puede venir un chaparrón en la vida".

    "Discrepo con esos movimientos. Está bien denunciar la tortura, que se sepa, (pero) el 'nunca más' me parece ridículo porque a lo largo de la historia cada tanto aparecen las mismas cosas. Está bien la consigna, pero las consignas así en frío no se cumplen".

    Después de muchos años de encuentros y desencuentros con el resto de la izquierda uruguaya que reprobaba la lucha armada, en 1989 se aprobó el ingreso al Frente Amplio, del Movimiento de Liberación Nacional "Tupamaros" (MLN-Tupamaros), en cuya dirección ya estaba Lucía Topolansky junto con José Mujica.

    Aquéllos que impulsaron la guerrilla urbana desde mediados de la década de 1960 y fueron derrotados militarmente en 1972 se integraban definitivamente a la vida institucional del país para iniciar un nuevo camino que los llevó a este presente, en el que son mayoría en la gobernante coalición de izquierdas.

    Topolansky inició su nueva etapa política en 1995 como suplente del legislativo municipal de Montevideo, llamado Junta Departamental, y en el año 2000 fue elegida diputada y trabajó en la Comisión de Presupuesto y en la de Vivienda del Congreso.

    Desde el 1 de marzo de 2005 hasta la fecha ejerce el cargo de senadora y trabaja en varias comisiones como la de Ciencia y Tecnología, Constitución y Legislación, Educación y Cultura, Presupuesto y la Comisión Especial para el Estudio del Funcionamiento de los Partidos Políticos.

    Lucía y "Pepe", como los llaman afectuosamente sus seguidores, viven humildemente en un pequeño establecimiento rural, al oeste de Montevideo, llamado "Puebla" y se dedican a la floricultura. "Si no soy presidente me retiro a mi casa a seguir cultivando la tierra, sin dramas", promete Mujica.

    Sin embargo, si les toca acceder a los máximos cargos ejecutivos, los dos aseguran que se van a "matar" por sacar al país adelante.

    "Habrá que pasar de ser (país) agroexportador a ser agrointeligente. Nuestra apuesta debe pasar por vender calificación y no volumen. Precisamos un país inteligente y Pepe entiende que la educación debe ser lo más universal posible para llegar a la excelencia", resume Lucía Topolansky.





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    Premio consuelo




    Por Atilio A. Boron

    En una insólita decisión el Comité Nóbel de Noruega puso fin a siete meses de búsqueda entre los 205 nominados para el Premio Nóbel de la Paz y se lo confirió a Barack Obama. En el camino quedó nuestra entrañable senadora colombiana Piedad Córdoba, cuyos esfuerzos en pro de la paz en su desgarrado país merecían con creces ser recompensados con el Premio adjudicado al presidente norteamericano.

    Este fue nominado, y no es un dato menor, cuando apenas se cumplían dos meses de su ingreso a la Casa Blanca. ¿Qué hizo por la paz mundial en ese breve plazo? Pronunciar lavados discursos y formular nebulosas exhortaciones. En cambio la senadora lleva años exponiendo su integridad física detrás de sus palabras y sus acciones a favor de la pacificación de Colombia. Pero el Comité noruego no lo entendió así y Piedad fue una vez más postergada. Mujer, negra, de izquierda, latinoamericana: demasiados defectos para los prudentes integrantes del Comité, siempre “políticamente correctos”, eternos “bienpensantes” que sólo por equivocación elegirían a un personaje público cuyas luchas por la paz no sean aceptables para el imperio. El Dalai Lama lo es; Piedad no. Para aquél el Premio; para ésta el ninguneo.

    Por eso no sorprende que la decisión del Comité noruego haya provocado reacciones muy diversas en el sistema internacional: desde el estupor hasta una gigantesca risotada. Las declaraciones del presidente de ese órgano, Thorbjorn Jagland, no tienen desperdicio: “es importante para el Comité reconocer a las personas que están luchando y son idealistas, pero no podemos hacer eso todos los años. De vez en cuando debemos internarnos en el reino de la realpolitik. Al fin de cuentas es siempre una mezcla de idealismo y realpolitik lo que puede cambiar al mundo.” El problema con Obama es que su idealismo se queda en el plano de la retórica, mientras que en el mundo de la realpolitik sus iniciativas no podrían ser más antagónicas con la búsqueda de la paz en este mundo.

    Según informa Robert Higgs, un especialista en presupuestos militares del Independent Institute de Oakland, California, la forma como Washington elabora el presupuesto de defensa oculta sistemáticamente su verdadero monto. Al analizar las cifras elevadas al Congreso por George W. Bush para el año fiscal 2007-2008, Higgs concluyó que ellas representaban poco más de la mitad de la cifra que sería efectivamente desembolsada, llegando por eso mismo a superar la barrera, impensable hasta ese entonces, de un billón de dólares. Es decir, de un millón de millones de dólares. Y esto es así porque, según Higgs, a la suma originalmente asignada al Pentágono es preciso sumar los gastos relacionados con la defensa que se ejecutan por fuera del Pentágono, los fondos extraordinarios demandados por las guerras de Irak y Afganistán, los intereses devengados por el endeudamiento en que incurre la Casa Blanca para afrontar estos gastos y los que se originan en la atención médica y psicológica de los 33.000 hombres y mujeres que sufrieron heridas durante las guerras de Estados Unidos y que requieren un abultado presupuesto de la Administración Nacional de Veteranos.

    Obama no ha hecho absolutamente nada para detener esta infernal máquina de muerte y destrucción; al contrario, bajo su gestión este presupuesto se incrementó, de modo que aquella barrera del billón de dólares ya quedó bien atrás. Por eso resulta sumamente irritante que cuando por boca de su Secretaria de Estado la Casa Blanca denuncia los “gastos desproporcionados en armamentos”, en lugar de ver la viga que tiene en su propio ojo, el blanco de sus críticas no sea otra que ¡la Venezuela bolivariana!

    El flamante Premio Nóbel de la Paz aumentó el presupuesto para la guerra en Afganistán al paso que contempla incrementar el número de tropas desplegadas en ese país; sus tropas siguen ocupando Irak; no da señales de revisar la decisión de George Bush Jr. de activar la Cuarta Flota; avanza en un tratado todavía secreto con Álvaro Uribe para desplegar siete bases militares norteamericanas en Colombia, y se habla de cinco más que estarían a punto de confirmarse, con lo cual está preparando (o se convierte en cómplice) de una nueva escalada guerrerista en contra de América Latina; mantiene su embajador en Tegucigalpa, cuando prácticamente todos se marcharon, y de ese modo respalda a los golpistas hondureños; mantiene el bloqueo en contra de Cuba y ni se inmuta ante la injusta cárcel de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo.

    Claro, el Comité noruego sufre periódicamente algunos desvaríos –no se sabe si ocasionados por su ignorancia de los asuntos mundiales, presiones oportunísticas o las delicias del acquavit noruego-, lo que se traduce en decisiones tan absurdas como la actual. Pero, si en su momento le concedieron el Premio Nóbel de la Paz a Henry Kissinger, correctamente definido por Gore Vidal como el mayor criminal de guerra que anda suelto por el mundo, ¿cómo se lo iban a negar a Obama, sobre todo después del desaire que sufriera a manos de Lula en Kopenhagen? La realpolitik exigía reparar inmediatamente ese error. Porque, al fin y al cabo, como lo declaró el propio presidente de Estados Unidos al enterarse de su premio, éste representa la “reafirmación del liderazgo norteamericano en nombre de las aspiraciones de los pueblos de todas las naciones.” Y, en un súbito ataque de “realismo”, los compañeros del Comité noruego pusieron su granito de arena para fortalecer la declinante hegemonía estadounidense en el sistema internacional. Se sospecha que por esta ayudita ellos también, en su momento, serán debidamente recompensados.


    Fuente ALAI



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    12 octubre 2009

    12 de octubre: Día de la Resistencia Indígena


    "Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano."
    Eduardo Galeano






    LAS PRIMERAS PALABRAS DEL ALMIRANTE
    El 12 de octubre no es día de celebración, sino de duelo.


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    EL GRITO DE L@S EXCLUID@S
    Se lanzan a las calles, se organizan, se movilizan, trabajan en red para que otro mundo sea posible. 


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